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Protagonista | Aina Bordoy: “Más que vender por internet, lo que me interesa es que la gente visite mi farmacia”

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Más conocida en las redes sociales como Dos Infinitos, nombre con el que comenzó en este mundo, Aina Bordoy Bonnín es farmacéutica adjunta en la Farmacia Bonnin de Palma de Mallorca, donde además es la responsable de estrategia digital. Especializada en dermofarmacia, actualmente es la vocal representante de Dermofarmacia y Productos Sanitarios en el COFIB (Colegio Oficial de Farmacéuticos de Baleares) y una popular influencer que ya cuenta con casi 20.000 seguidores en Instagram en su cuenta @aina_bordoy.

Aina procede de una saga de farmacéuticos con más de un siglo de trayectoria.“La primera farmacia la abrió en el año 1917 mi bisabuelo Santiago Bonnin en Sa Pobla, en el centro de Mallorca. Era el farmacéutico del pueblo”. Desde entonces, todas las generaciones de su familia han ejercido como farmacéuticos comunitarios. “Cuando mi abuela se jubiló, mi madre cogió el relevo de la farmacia. Luego entró mi hermana y finalmente yo. Ambas tenemos niñas pequeñas y se pasan aquí horas. Es algo que vives desde tu infancia y que te inculcan. De hecho, yo quería ser dermatóloga, pero no veía esa rama como una especialización de la medicina porque considero que tiene entidad propia para ser una carrera aparte, como odontología, así que finalmente decidí estudiar farmacia y luego especializarme en dermo”, afirma.

En la farmacia actualmente desarrollas la labor de responsable de redes sociales, pero además tienes tus redes personales con las que has creado una marca propia y donde hablas de tu faceta farmacéutica. ¿Cuáles son las diferencias a la hora de gestionarlas?

Yo empecé con un perfil más profesional cuando estaba estudiando el postgrado de dermo. Abrí un blog como hobby en el que escribíamos un grupo de farmacéuticos. La experiencia me gustó tanto que cree una cuenta personal de Instagram en 2014: @dosinfinitos. Cuando más tarde entré en la farmacia decidí dirigir las dos cuentas de forma independiente: una profesional centrada en el negocio (novedades, venta, promociones, etc.), y otra más enfocada al consejo farmacéutico. En la de la farmacia se diluye quien escribe porque pertenece a la farmacia. Sin embargo, en mi cuenta personal todo el mundo conoce a quién hay detrás. Eso implica una relación más estrecha y más de confianza, por lo que no se trata tanto de vender un producto como un consejo, una recomendación.

¿Consideras que ambas son complementarias o que deben separarse?

Es cuestión de puntos de vista. Hay gente que lleva la cuenta profesional de una forma más personal, sin embargo, yo comencé así y he preferido seguir en esa línea.

¿Cuál requiere más trabajo?

Sin duda la cuenta de la farmacia, ya que también hay que gestionar la tienda online, las subidas de producto, las promociones, las compras y, en nuestro caso, también los servicios que ofrecemos de dermocosmética. Y luego también está el trabajo en la farmacia, con su día a día y la atención a los pacientes.

Actualmente rozas los 20.000 seguidores en Instagram. ¿Cuál es tu secreto?

La constancia y ser una persona cercana, transparente. En mi caso, he llegado a rechazar colaboraciones de productos que no están en el canal farmacia porque no creo en esa filosofía o no me importa decir abiertamente si una colaboración es pagada. Es fundamental ganarse la confianza de los seguidores.

Hablas de constancia. ¿Cuál es la periodicidad idónea para publicar entradas?

Suelo organizarme para hacer 2 o 3 publicaciones semanales. Lo ideal sería renovar dos veces por semana el muro (feed), aunque si hablamos de las historias de Instagram(Stories) es mejor publicar a diario por dos motivos: por un lado, para crear un impacto en el público y, por otro, para que la red social te tenga en cuenta y te dé más visibilidad. Aunque actualmente no sea necesario invertir grandes cantidades de dinero en publicidad, la evolución natural de las redes implica que los usuarios hagan una cierta inversión. Si no pagas, no existes.

Aina Bordoy

¿Hubo algún punto de inflexión que te permitiera crecer como influencer?

El boom comenzó con un video que compartí hace tres años sobre la copa menstrual y que ya cuenta con más de 50.000 reproducciones. Ahí fue cuando comenzó a incrementarse el número de seguidores. Incluso me llegaron mensajes de famosas y modelos que lo habían visto y que les parecía interesante.

¿Qué tipo de perfil te sigue en redes?

Según las estadísticas me sigue gente de mi edad, entre 25 y 35 años, y el 90% son mujeres porque estoy creando un tipo de contenido muy enfocado a los cuidados de la piel para este tipo de público, desde un tratamiento para el acné, un melasma o una rosácea. Con todo, también hay mujeres más mayores, aunque el perfil mayoritario suele ser el que se siente más identificado contigo.

¿Las redes son un medio para atraer al público más joven a la farmacia?

Sí, se están convirtiendo en una herramienta fundamental para que descubran la farmacia. Ahora viene gente de 20 años con un problema de acné porque ha visto en Internet que desde la oficina de farmacia se ofrece un consejo profesional.

¿Qué le recomendarías a una farmacia que quiere iniciarse en este mundo?

Entiendo que haya gente que le da vergüenza grabarse o salir en pantalla, pero creo que si tu farmacia está en Google y ofreces unos datos mínimos, como pueden ser el horario o los días de apertura, también es importante tener una cuenta en redes. Al fin y al cabo, todo el mundo busca esa información y estar en redes representa un escaparate interesante para hablar de las promociones o novedades de las que dispones. Se trata de una herramienta gratuita, por lo que es una publicidad gratuita y hay que aprovecharla. Es importante tener presencia en redes sociales, aunque no sea de forma muy activa. Además, los laboratorios ofrecen mucho contenido creado por si la farmacia no tiene recursos para elaborarlo, por lo que el esfuerzo se reduce a la simple compartición en redes sociales.

¿Qué pueden aportar las redes sociales a la farmacia?

Visibilidad. Al final lo que todos buscamos atraer al público y vender. Y el impacto del boca a boca se multiplica en las redes sociales. Si una persona está contenta con tu trabajo, te va a proporcionar más clientes. En mi caso, nuestra farmacia está ubicada en Palma de Mallorca, un sitio donde todo el mundo se conoce. Debido a esta circunstancia, más que vender por internet, lo que más me interesa es que la gente nos visite y compre en la farmacia. No pretendo ser una referencia a nivel nacional, prefiero que me conozcan a nivel local y que eso repercuta en una clientela de más volumen. Obviamente, si quieres entrar en una competición de posicionamiento en internet o de guerra de precios a nivel nacional, necesitas una persona que se dedique de forma exclusiva a ese trabajo.

Sin embargo, tenéis tienda online…

Sí, pero está planteada como un servicio más. Vía web compra la gente de Palma, sobre todo la de pueblos, porque en 24 horas tienen el pedido en casa. También servimos en una hora en caso de urgencias. La guerra de precios en Internet es algo muy complicado. Las grandes plataformas venden por 1 euro sobre el precio de coste, y esto es insostenible para las farmacias.

¿Por qué crees que en los últimos años ciertos perfiles de farmacéuticos tienen tantísimo éxito?

Creo que el impulso nos lo dio a pandemia. El hecho de estar en casa nos animó a crear mucho contenido y se desató un boom en las redes sociales en el que los farmacéuticos que nos apoyábamos entre nosotros, compartíamos muchos directos, intercambiábamos información… Ahí comenzó a notarse un crecimiento importante y ayudó a mucha gente a conocer realmente el producto de farmacia y a fidelizarla.

¿Crees que el trabajo que se hace desde las farmacias en redes sociales revaloriza el canal?

Sí, ayuda a que la población tenga cada vez más en cuenta la figura del farmacéutico, porque tradicionalmente existía la visión de ir a la farmacia solo para comprar medicamentos. Hoy, gracias al consejo farmacéutico que se ofrece a través de las redes sociales, la gente confía más en nosotros. De hecho, somos de los profesionales sanitarios con más formación. Esto se ha puesto de manifiesto durante la pandemia, cuando todo el mundo venía a la farmacia porque la atención primaria estaba saturada y se revalorizó nuestro papel. Durante el período de confinamiento, desde nuestra farmacia llevábamos las medicinas a casa, llamábamos a los clientes, o solucionábamos problemas de caducidad o de falta de recetas, entre muchas otras cosas. En ese momento, nuestros clientes lo valoraron muchísimo y hoy en día aún nos los recuerdan y nos lo agradecen.

Te has especializado en dermocosmética. ¿Cómo ha evolucionado en esta disciplina en los últimos años?

Actualmente se brindan diferentes servicios desde la farmacia, más allá del consejo profesional.Para atraer más público nosotros hemos desarrollado en la página web el servicio de análisis de piel online para ofrecer una rutina personalizada. Además es gratuito, ya que el importe pagado se descuenta del producto que el paciente adquiere en la web. También tenemos cabina y hacemos muchas fórmulas magistrales (cremas despigmentantes, tratamientos para el acné, etc.) a partir de una receta médica del dermatólogo.

¿Existe mucha demanda de fórmulas magistrales?

Sí, es una herramienta muy potente para dar un buen servicio a los clientes. Últimamente estamos trabajando mucho el tema de las hormonas bioidénticas en crema con ginecólogas de toda España (hay pocas farmacias que lo hacen), ya que evitan posibles problemas derivados de la ingestión por vía oral porque se aplica en la ingle o incluso a través de la vía vaginal.

¿Notáis entre las farmacéuticas presentes en las redes sociales la competencia de otros canales o de otros sectores?

Sí, aunque cada vez existe más concienciación sobre cómo funciona la publicidad y los usuarios acaban buscando a un profesional que les asesore sobre el uso de los productos.

Has aprovechado tu popularidad para implicarte en varias causas solidarias. ¿Cuáles destacarías?

¡Ser cooperante es algo que siempre he querido hacer! Y lo logré gracias a una ONG muy pequeña, la única que llega a los territorios liberados del Sáhara occidental. Se trata de zonas muy alejadas de los campamentos de refugiados, situadas en pleno desierto, donde las personas que viven como nómadas, comen lo que cazan y utilizan el agua de la lluvia para beber. Acompañada de un grupo de profesionales sanitarios (odontólogos, médicos y farmacéuticos, entre otros) y gente con otro tipo de formación, llevé medicamentos hasta allí. En 10 días pudimos pasar consulta a 900 pacientes. Fue una gran experiencia.

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