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Planeta salud pública / El valor del profesional de farmacia | El farmacéutico,en el centro de la estrategia del autocuidado de la salud

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El autocuidado de la salud, entendido como el conjunto de acciones y actividades que la persona desarrolla con una actitud activa y responsable para mejorar su salud y calidad de vida, se ha convertido en un pilar fundamental de los sistemas sanitarios modernos. En España, esta visión se sustenta tanto en la percepción ciudadana como en el apoyo institucional, donde el farmacéutico juega un papel clave.

Según la I Radiografía del Autocuidado en España, publicada por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) en diciembre de 2024, ocho de cada diez españoles consideran que el autocuidado tiene mucha importancia para mantener una buena salud. Este interés se traduce en datos concretos: el 85,3% cree que el autocuidado puede contribuir a una mejor asistencia sanitaria y la mayoría de la población coincide en que una educación temprana en este área es esencial (el 69,1% estima que debería enseñarse en todos los colegios).

Según este informe, la confianza del ciudadano ante los profesionales sanitarios es alta. Ante las dudas que plantea el uso de un medicamento sin receta o producto de autocuidado (vitaminas, minerales, cremas, test COVID, etc.) cerca de la mitad de los consultados (49,0%) optan por el consejo del experto y consultan a un profesional sanitario como el farmacéutico. Un 30% prefiere leer el prospecto y, en contraste, uno de cada ocho (12,7%) confía en internet o redes sociales para obtener una información, mientras que un 5,5% consulta a familiares o amigos. El 30,5% de los españoles afirma que siempre consulta a profesionales sanitarios, demostrando un fuerte compromiso con el uso responsable y seguro de estos productos. En cambio, un 40,4% afirma que solo lo hace a veces y un 22,8% señala que muy pocas veces. Estas cifras avalan la importancia que le da la ciudadanía el autocuidado y al profesional a la hora de informarse.

En este contexto, la farmacia comunitaria emerge como un agente clave. La amplia red de farmacias en España garantiza la accesibilidad territorial al 99% de la población con amplios horarios. No sólo provee medicamentos y productos sanitarios, también deinformación de calidad por parte de un profesional sanitario altamente cualificado. Según el informe de anefp, a pesar de la importancia que los españoles dan al autocuidado, determinantes sociales como la falta de conocimiento (43%) o recursos económicos (34%), unidos a otros como la falta de tiempo (34%), ponen de relieve la importancia de los profesionales sanitarios y las administraciones públicas.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) destaca que, por su cercanía, conocimiento del paciente, colaboración interprofesional y la posibilidad de consulta sin cita previa, los farmacéuticos se convierten en agentes de primera línea para orientar sobre el autocuidado. Entre sus funciones destacan la indicación farmacéutica para síntomas menores –siguiendo protocolos estandarizados–, el seguimiento farmacoterapéutico o la educación sanitaria relacionada con distintos factores de riesgo (como la presión arterial, la glucemia o la salud sexual), de forma que, sin sustituir la atención médica, fortalece la eficiencia y sostenibilidad del sistema sanitario.

Iniciativas que impulsan el autocuidado

Las organizaciones profesionales farmacéuticas han puesto en marcha diversas iniciativas para reforzar esta misión, así como una serie de herramientas institucionales que subrayan la importancia de la formación continua del farmacéutico para mejorar su consejo profesional.

El CGCOF, por ejemplo, lanzó en 2023 la campaña “El autocuidado de la salud y el Farmacéutico Comunitario”, dirigida tanto a profesionales como a la población general. Sus objetivos incluían actualizar la formación del farmacéutico en autocuidado, promover el Servicio de Indicación Farmacéutica (SIF) para cinco problemas frecuentes (control de peso, trastornos del sueño, dolor de espalda, astenia y diarrea) y concienciar al público sobre estos temas. De manera complementaria, se publicó la Guía del CGCOF “Autocuidado de la salud y el farmacéutico comunitario”, en la que se detallan intervenciones concretas del farmacéutico en las situaciones autolimitadas descritas anteriormente.

A esto se ha sumado la publicación este año, con motivo del Día Internacional del Autocuidado, del Punto Farmacológico 191, “La farmacia y el autocuidado de la salud”, en el que se destaca el papel estratégico que la farmacia comunitaria desempeña en la promoción y el mantenimiento de la salud de las personas.

Por su parte, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), y la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), formalizaron en 2021 un convenio de colaboración con el objetivo explícito de “potenciar el sector del autocuidado en la farmacia comunitaria”. Según el acuerdo, SEFAC se comprometió a promover actividades de formación e información dirigidas a los farmacéuticos comunitarios, de modo que pudieran fomentar el autocuidado entre la población mediante la indicación racional de medicamentos sin receta y otros productos de autocuidado sobre los que anefp les facilitaba datos y estudios. Se trata de una acción que recalca lo importante que es impulsar la educación sanitaria en el consumo de este tipo de fármacos y que sitúa al farmacéutico en el centro de la estrategia de autocuidado.

Funciones del farmacéutico

El farmacéutico comunitario despliega múltiples servicios y acciones para facilitar el autocuidado. Entre los más destacados se encuentran:

  • Indicaciones farmacéuticas personalizadas: a través del Servicio de Indicación Farmacéutica (SIF), el farmacéutico asesora sobre problemas de salud leves y orienta en el uso de medicamentos sin receta. Esto incluye recomendaciones sanitarias, medidas higiénico-dietéticas, educación para la salud y, si procede, derivación médica.
  • Potenciación de la adherencia terapéutica: el farmacéutico contribuye a la adherencia al tratamiento farmacológico mediante diferentes estrategias, como servicios de dispensación personalizada (blíster, SPD…), disminución de la complejidad del tratamiento (número de medicamentos prescritos, frecuencia de la dosis diaria) o mejora de la relación de confianza con los profesionales de la salud (médicos, farmacéuticos, enfermeros, psicólogos, etc.).
  • Prevención y control de enfermedades: en la farmacia comunitaria se ofrecen servicios como la realización de cribados, manejo de la cronicidad o métodos diagnósticos (tensión arterial, glucemia, control de peso, etc.) para prevención y detección precoz. Así, la farmacia actúa como un punto de atención primaria accesible para monitorizar la salud del ciudadano.
  • Asesoramiento en autocuidado responsable: el farmacéutico instruye al paciente sobre el uso racional de todos los productos de autocuidado: medicamentos de venta libre, complementos alimenticios o productos sanitarios. Su consejo contribuye a evitar prácticas de automedicación peligrosa, interacciones o duplicidades.
  • Educación sanitaria y hábitos de vida: la farmacia promueve hábitos saludables de alimentación, sueño, higiene y ejercicio. Los profesionales farmacéuticos ofrecen material educativo y campañas de sensibilización sobre temas diversos (uso de fotoprotección, consejos en olas de calor, manejo del estrés, etc.), apoyando así el autocuidado diario de la población.

En resumen, la intervención del farmacéutico comunitario integra la vertiente clínica (gestión de la medicación y seguimiento) con la preventiva (educación sanitaria) y la social (acompañamiento al paciente), reforzando el empoderamiento del ciudadano.

Campañas de los COFs

Las iniciativas de promoción del autocuidado también se extienden a nivel autonómico a través de los Colegios de Farmacéuticos. Por ejemplo, en noviembre del pasado año el Consejo General de Colegios Farmacéuticos puso en marcha la campaña “Prevención y actuación farmacéutica en salud mental desde la farmacia comunitaria”. Con esta acción pretendía potenciar la intervención en la detección de síntomas y signos indicativos de patología mental, el fomento de la derivación al especialista, la educación sanitaria y el autocuidado, así como la lucha contra el estigma, entre otros.

Entre los colegios adheridos a esta iniciativa se encuentra el COF de Navarra, que lanzó en abril la campaña Escuelas Rurales de Salud Mental. Doce farmacias rurales de la comunidad organizaron sesiones formativas a ciudadanos y cuidadores para promover el bienestar emocional, la educación sanitaria en salud mental, el autocuidado en zonas rurales, la detección de síntomas de enfermedades mentales, la identificación de recaídas y fomentar la adherencia terapéutica.

La intervención del farmacéutico comunitario integra la vertiente clínica (gestión de la medicación y seguimiento) con la preventiva (educación sanitaria) y la social (acompañamiento al paciente), reforzando el empoderamiento del ciudadano

Según Alberto Mantilla, presidente del COF Navarra, “esta campaña refleja sin duda que la farmacia es un motor de salud para la población, por su cercanía y confianza”.

También participó el Colegio de Farmacéuticos de Jaén, que impulsó en febrero campañas de salud mental centradas en el autocuidado. A principios de 2025 presentó charlas en las 13 Escuelas Rurales de Salud de la provincia, en las que los farmacéuticos explicaron a los vecinos las herramientas para el autocuidado en trastornos mentales. Además, este colegio difundió entre sus 309 farmacias la campaña del CGCOF sobre autocuidado en salud mental. Para cumplir los objetivos propuestos, el programa jienense promovió, por ejemplo, consejos de autocuidado para reconocer emociones, hacer ejercicio o mantener una buena nutrición e higiene del sueño, y también consejos prácticos para saber cuándo es preciso consultar al médico.

Estos dos ejemplos ilustran el refuerzo local de las estrategias nacionales, acercando la promoción del autocuidado al ciudadano. Gracias a la capilaridad de las oficinas de farmacia, los profesionales pueden adaptar los mensajes a las necesidades de cada entorno (rural o urbano) y contribuir a mejorar la salud pública. A través de estas iniciativas, la farmacia comunitaria asume un rol central en el autocuidado, articulando formación profesional, acción sanitaria y educación ciudadana.

En conjunto, el mensaje es claro: reforzar el papel del farmacéutico en el autocuidado fortalece la eficiencia y sostenibilidad del sistema sanitario, empodera al paciente y contribuye a mejorar la salud de la población.

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