El cerumen, conocido comúnmente como cera del oído, es una sustancia cerosa producida de manera natural en el conducto auditivo externo de los seres humanos.
El cerumen es una secreción lipídico-proteica compleja producida por las glándulas ceruminosas y sebáceas ubicadas en el tercio externo del conducto auditivo externo. Las glándulas ceruminosas son glándulas apocrinas modificadas, derivadas embriológicamente de glándulas sudoríparas, que secretan un fluido rico en lípidos y proteínas. Este se combina con la secreción sebácea y con células epiteliales descamadas para formar el cerumen.
El cerumen está constituido por:
- Lípidos: ésteres de colesterol, ácidos grasos libres, alcoholes de cadena larga, escualeno y triglicéridos.
- Proteínas: aminoácidos y enzimas, incluyendo lisozima y otras enzimas con actividad antimicrobiana.
- Componentes celulares: restos de queratina, fragmentos de membrana y detritos celulares.
- Otros compuestos: sales minerales y compuestos volátiles.
El pH del cerumen es ligeramente ácido (≈4,5–5,5), característica que contribuye a su acción antimicrobiana.

Tipos de cerumen
Existen dos fenotipos principales de cerumen humano:
- Húmedo: más pegajoso y oscuro; común en personas de ascendencia africana y europea.
- Seco: más claro y escamoso; frecuente en poblaciones del este asiático y nativo americanas.
Esta diferencia está determinada por una variación genética en el gen ABCC11.
¿Qué funciones fisiológicas realiza el cerumen?
El cerumen no es simplemente un residuo pasivo, sino que cumple una serie de funciones fisiológicas en el microambiente del conducto auditivo, esenciales para la salud del oído.
Función de barrera física
Forma una película hidrofóbica en la superficie del epitelio del conducto auditivo que impide la entrada de agua, polvo, microorganismos y partículas exógenas, contribuyendo a mantener la integridad del epitelio auditivo impidiendo su llegada al tímpano.
Función antimicrobiana
Su composición lipídica y su pH ácido inhiben la proliferación de bacterias y hongos. Contiene lisozima, lactoferrina y ácidos grasos de cadena corta, con propiedades bacteriostáticas y fungistáticas.
Función lubricante y de mantenimiento del epitelio
Los lípidos del cerumen ayudan a mantener la hidratación y elasticidad del epitelio del conducto auditivo, disminuyendo la fricción mecánica y protegiendo frente a microtraumatismos e irritaciones y contribuyen también a prevenir la aparición de fisuras y la descamación excesiva del epitelio.
Función autolimpiante
Gracias al proceso de migración epitelial hacia el conducto auditivo externo, junto con los movimientos mandibulares (habla, masticación), el cerumen arrastra detritos celulares y contaminantes hacia el exterior, constituyendo un mecanismo de limpieza pasiva que evita la acumulación y compactación del cerumen en condiciones normales.
Regulación del microambiente auditivo
El cerumen participa en la homeostasis química y microbiológica del conducto auditivo, manteniendo un ambiente ácido, húmedo y estable, desfavorable para la colonización microbiana patógena.
El cerumen se acumula cuando este proceso de autolimpieza no funciona correctamente. Esto puede ocurrir por el uso regular de bastoncillos con punta de algodón, la manipulación digital del conducto auditivo o el uso de audífonos, que pueden comprimir el cerumen profundamente en el conducto auditivo.
Desde el punto de vista clínico, la acumulación excesiva o impactación de cerumen puede causar: hipoacusia conductiva reversible (disminución del nivel de audición por trastorno en la conducción del sonido hacia el oído interno), acufenos o tinnitus (términos sinónimos que aluden a la percepción de sonidos que no tienen fuente externa, lo que hace que otras persones no puedan escucharlos. Los afectados suelen describirlos como un timbre, zumbidos o rugidos), así como prurito y otalgia (dolor de oído).

Educación sanitaria en el cuidado del oído
El cerumen, como hemos visto, cumple unas funciones fisiológicas muy importantes, pero no así la acumulación excesiva de cerumen. Esta acumulación es un problema que puede afectar a cualquier persona independientemente de su edad, dado que existen sujetos cuyas glándulas ceruminosas y sebáceas producen más cera de la que pueden eliminar de manera natural.
Por consiguiente, la higiene del oído ha de ser un acto especialmente cuidadoso, ya que se trata de un órgano que debe tratarse con precaución. Los hábitos incorrectos pueden acabar provocando daño en el oído o la acumulación del cerumen en el fondo del conducto auditivo externo creando los conocidos «tapones». Esto puede ocurrir por el uso regular de bastoncillos con punta de algodón, la manipulación digital del conducto auditivo o el uso de audífonos, que pueden comprimir el cerumen profundamente en el conducto auditivo.
A pesar de que limpiar los oídos con bastoncillos de algodón es una práctica muy común y se realiza pensando que sirve para eliminar el exceso de cera en los oídos, sucede más bien al contrario, ya que a menudo sólo empujan el cerumen más profundamente causando acumulaciones y bloqueos en el conducto auditivo.
A este respecto cabe señalar que en 2019, la Directiva (UE) 2019/904 del Parlamento Europeo relativa a la reducción del impacto de determinados productos de plástico de un solo uso en el medio ambiente, entre ellos los bastoncillos de algodón –definidos como “palillo de vástago de plástico recubierto de algodón por una o por las dos puntas, de un solo uso, empleado a menudo para la higiene personal, especialmente para limpiar las orejas o aplicar maquillaje”–, prohibió su comercialización a partir del 3 de julio de 2021.
En España, dicha normativa se transpuso en la Ley 7/2022 del 8 de abril de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que entró en vigor el 1 de enero de 2023, que prohíbe entre otros productos, la introducción en el mercado de bastoncillos de algodón con vástago de plástico (excepto los destinados a uso médico).
En cumplimiento de dicha normativa, actualmente se comercializan bastoncillos de algodón con vástago de algodón o bambú, aunque su uso para la limpieza de los oídos debería ser muy restringido para evitar los problemas mencionados anteriormente.
Además, la introducción de objetos en el oído puede causar pequeñas lesiones en la delicada piel del canal auditivo o incluso perforar el tímpano si se introducen demasiado. Los médicos otorrinolaringólogos desaconsejan su uso.
Por todo ello, es conveniente realizar una prevención de la acumulación excesiva de cerumen realizando una adecuada higiene diaria ótica con productos formulados para tal fin, y en el caso de que se hayan formado tapones de cerumen, será necesario el empleo de productos cerumenolíticos, que reblandezcan y ayuden a disolver el tapón y favorezcan al mismo tiempo la hidratación del conducto auditivo para mantener la buena audición y acabar con el exceso de cerumen.

Higiene ótica y productos cerumenolíticos
Higiene ótica
La higiene de los oídos es muy importante, y aunque muchas personas tienen la percepción de que deben limpiar profundamente el canal auditivo, en realidad esto no siempre es necesario y, de hecho, puede ser hasta perjudicial.
En el caso de la higiene ótica, es conveniente realizar una prevención con productos a base de agua de mar purificada y estéril de concentración salina isotónica. Esta agua de mar, rica en oligoelementos, proporciona una serie de beneficios, tales como:
- Hidratación y fluidificación del cerumen: ablanda suavemente el cerumen, facilitando su eliminación natural.
Favorece el mecanismo de autolimpieza epitelial mediante la migración natural del cerumen hacia el exterior.
Su uso regular reduce la acumulación de cerumen y, por tanto, la formación de tapones. - Mantenimiento del equilibrio fisiológico: no interfiere con el pH ácido (≈ 4,5–5,5) del conducto auditivo, preservando su microbioma protector.
- Aporte de oligoelementos naturales: algunos oligoelementos presentes, como el zinc y el selenio, pueden favorecer la regeneración epitelial.
El agua de mar isotónica es bien tolerada incluso en niños mayores de 6 meses y ancianos. Se presenta en forma de spray con boquilla aplicadora que se adapta perfectamente a la forma del oído y que permite administrar la cantidad precisa de producto en cada aplicación.
Productos cerumenolíticos
Si ya existe un tapón de cerumen, se han de emplear productos que combinen diversos activos cerumenolíticos –disolventes del cerumen– como pueden ser:
- Liberadores de oxígeno activo
El peróxido de hidrogeno o el peróxido de carbamida liberan oxígeno en contacto con el cerumen lo fragmenta, separándolo de las paredes del conducto auditivo. - Tensioactivos suaves
Los más utilizados son Docusato sódico y Etoxidiglicol que reducen la tensión superficial del cerumen y disgregan la matriz lipídico-proteica. - Activos saponificantes
Hidróxido de potasio a muy baja concentración, dado que aumenta el pH local y provoca la saponificación de los lípidos del cerumen, lo que reduce la viscosidad y cohesividad de la mezcla ceruminosa. Debido a su naturaleza alcalina, su uso está indicado frente a tapones muy compactos. - Activos emolientes y humectantes
Aceites minerales y vegetales, como los aceites de almendra, de oliva, de ricino o aceite vegetal de hueso de albaricoque, que lubrican y disuelven parcialmente los componentes grasos del cerumen y reducen su adherencia al epitelio del conducto auditivo.
Glicerina (glicerol), que ablanda el cerumen al absorber agua y aumentar la plasticidad de este. - Otros activos cerumenolíticos
Esencia de trementina, disolvente lipofílico que solubiliza los componentes grasos y cerosos del cerumen.
– Clorobutanol, contribuye a disolver cerumen por su naturaleza anfifílica, reduciendo tensión superficial y reblandeciendo la matriz lipídica.
– Etanol, coadyuvante en la disolución de componentes lipofílicos del cerumen.
– Fenol, actúa desnaturalizando proteínas queratínicas y lípidos del cerumen, facilitando su ablandamiento y fragmentación. Posee además efecto antiséptico frente a ciertas bacterias.
Su presentación habitual es en forma de spray con boquilla aplicadora, o de gotas óticas con dosificador. No deben emplearse en niños menores de 3 años, y en el caso de algunos activos como el hidróxido de potasio, no aplicar a menores de 12 años.
Hay que tener en cuenta que el uso indiscriminado de sprays o gotas óticas puede alterar el microbioma auditivo local y predisponer a infecciones.
No deben utilizarse en caso de otitis (inflamación de alguno de los tejidos del oído), perforación del tímpano y, en general, en todas aquellas personas que tengan o hayan tenido antecedentes médicos a nivel del oído o del tímpano (vértigos, intervenciones médicas o quirúrgicas, etc…).
Criterios de derivación al médico
En caso de otalgia, otitis o si el tapón de cerumen persiste después de haber utilizado productos cerumenolíticos es importante derivar al médico de atención primaria o al otorrinolaringólogo.
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