La deshidratación es una de las consultas más frecuentes en la farmacia comunitaria, especialmente durante los meses de verano y en situaciones de gastroenteritis, fiebre o práctica deportiva intensa. Aunque en muchos casos las pérdidas de líquidos son leves, una reposición incorrecta puede favorecer alteraciones hidroelectrolíticas con consecuencias clínicas relevantes, sobre todo en niños, personas mayores y pacientes vulnerables. Las Soluciones de Rehidratación Oral (SRO) constituyen la estrategia de elección para abordar la deshidratación leve o moderada.
La importancia de la hidratación la asociamos sobre todo al deporte y al rendimiento físico, sin embargo, es en realidad un parámetro de salud muy importante. Somos principalmente agua, de niños hasta cerca de un 80% y de adultos alrededor de un 55%. Casi todos nuestros procesos fisiológicos se llevan a cabo en este medio acuoso y no es de extrañar que, en la actualidad, sean ya muchos los trabajos que nos muestran que podemos gozar de una mejor salud con un nivel óptimo de hidratación. El agua es importante en la termorregulación, como medio para reacciones bioquímicas, para el mantenimiento del volumen vascular y como medio de transporte para proporcionar nutrientes al cuerpo y eliminar los desechos del cuerpo, etc. Los déficits de agua corporal pueden comprometer nuestra salud, por eso es una sustancia esencial y por eso los organismos referentes en salud, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), recomiendan una ingesta de agua que oscila entre 2 y 2,7 l/día para mujeres adultas y 2,5 –3,7 l/día para hombres adultos.

Bases de la rehidratación oral
La utilización del agua y el equilibrio hídrico corporal está determinada por mecanismos homeostáticos complejos que mantienen estable el volumen, la osmolalidad y la composición de los líquidos tanto dentro como fuera de las células. El equilibrio hídrico se mantiene mediante múltiples mecanismos que combinan continuamente las pérdidas de agua a través de la orina, la piel, el tracto gastrointestinal y la respiración con las ganancias de agua a través de la bebida, la alimentación y la producción metabólica de agua. Sin embargo, la situación no siempre es ideal, y cuando aparece la sed es porque ya se ha perdido un 2% del peso corporal en agua.
Durante el verano aumenta el riesgo de deshidratación debido a las altas temperaturas, el incremento de la sudoración y los cambios en los hábitos de actividad física y alimentación. A ello se suman situaciones frecuentes como diarreas infecciosas, vómitos o fiebre, que pueden acelerar rápidamente las pérdidas hidroelectrolíticas. Aparece la deshidratación por pérdidas de agua y de electrolitos que superan la ingesta o reposición. Sus manifestaciones clínicas dependen del grado de pérdida y del perfil del paciente. En cuadros leves pueden aparecer sed, cansancio, cefalea, sequedad de mucosas o disminución de la diuresis, y podemos intervenir desde el consejo farmacéutico. Sin embargo, si progresa pueden desarrollarse hipotensión, taquicardia, alteraciones neurológicas, insuficiencia renal o trastornos electrolíticos potencialmente graves que, obviamente, requieren atención médica.
Los grupos con mayor riesgo incluyen:
- Lactantes y niños pequeños, por su mayor proporción de agua corporal y rápida evolución de las pérdidas.
- Personas mayores, debido a la disminución de la sensación de sed y la frecuente coexistencia de patologías crónicas o tratamiento diurético.
- Deportistas y trabajadores expuestos al calor.
- Pacientes con enfermedades gastrointestinales agudas.
- Personas con fiebre elevada o enfermedades infecciosas.
Indicaciones actuales de las SRO
Las SRO son preparados específicamente diseñados para prevenir y tratar la deshidratación mediante la reposición equilibrada de agua y electrolitos. Son la primera línea de tratamiento de la deshidratación leve o moderada y el consejo farmacéutico es muy importante, puesto que la población muchas veces utiliza otras estrategias no tan adecuadas. En la práctica es habitual que las SROs sean sustituidas por bebidas deportivas, refrescos azucarados o edulcorados o zumos, que no presentan la composición adecuada para corregir las pérdidas de agua y electrolitos.
La eficacia de las SRO se basa en un mecanismo fisiológico fundamental que es el cotransporte de sodio y glucosa a nivel de absorción intestinal. En el intestino delgado existe un transportador específico que permite la absorción conjunta de sodio y glucosa. Cuando ambos componentes están presentes en proporciones adecuadas, el agua se absorbe de forma mucho más eficiente incluso durante procesos diarreicos. Por eso, la composición de las SRO es clave y debe aportar:
- Agua.
- Sodio en cantidad suficiente para reponer pérdidas.
- Glucosa en concentración adecuada para facilitar la absorción.
- Potasio y otros electrolitos para corregir desequilibrios.
- Una osmolaridad apropiada (la osmolaridad es una medida que indica la concentración total de partículas disueltas o solutos en un líquido).
- La osmolaridad excesiva puede empeorar la diarrea al favorecer el paso de agua hacia la luz intestinal. Por ello, las formulaciones actuales tienden a ser hipotónicas o de osmolaridad reducida.
La formulación clásica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue desarrollada inicialmente para el tratamiento de diarreas graves, especialmente el cólera. Sin embargo, con el tiempo se observó que las soluciones de menor osmolaridad reducían el volumen fecal, los vómitos y la necesidad de terapia intravenosa. Por eso, actualmente, la OMS recomienda soluciones con osmolaridad reducida (200-250 mOsm/L) que contengan aproximadamente:
- Sodio: 60-75 mmol/L.
- Cloruro: 65 mmol/L.
- Potasio: 20 mmol/L.
- Glucosa: 75 mmol/L.
- Citrato: 10 mmol/L.
Por su parte, la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) recomienda formulaciones adaptadas a las necesidades europeas, con concentraciones de sodio algo inferiores en algunos casos, especialmente en gastroenteritis pediátrica leve-moderada.

Diferencias entre SRO y bebidas deportivas
Uno de los errores más frecuentes en la farmacia comunitaria es considerar equivalentes las SRO
y las bebidas isotónicas o deportivas. Las bebidas deportivas están formuladas para reponer líquidos y aportar energía durante el ejercicio, pero no para corregir deshidrataciones asociadas a diarrea o vómitos. Generalmente contienen:
- Menor cantidad de sodio.
- Mayor contenido en azúcares simples.
- Osmolaridad elevada.
Esto puede ser insuficiente para corregir las pérdidas electrolíticas y, en algunos casos, incluso empeorar la diarrea por efecto osmótico.
Asimismo, refrescos, zumos o bebidas energéticas no son alternativas válidas. Su alto contenido en azúcares y baja concentración de sodio favorecen desequilibrios hidroelectrolíticos y pueden aumentar las pérdidas intestinales. Y ya ni digamos los refrescos con edulcorantes que no son para nada adecuados ni recomendables en estas situaciones.
Actualmente, las SRO están indicadas principalmente en:
- Gastroenteritis aguda con diarrea y/o vómitos.
- Prevención de deshidratación asociada al calor.
- Pérdidas leves por sudoración intensa.
- Estados febriles.
- Prevención de deshidratación en personas mayores.
- Situaciones de ejercicio prolongado con pérdidas relevantes de electrolitos.
En gastroenteritis aguda pediátrica, las SRO constituyen el tratamiento de primera línea para la deshidratación leve o moderada y son muy importantes pues reducen de forma muy significativa la necesidad de hospitalización y terapia intravenosa.
El farmacéutico debe valorar el tipo de pérdidas, la gravedad de la deshidratación y las características del paciente antes de recomendar una SRO.
Recomendaciones clave que no debemos olvidar
- Utilizar SRO comercializadas específicamente para rehidratación.
- Preparar el producto exactamente según las instrucciones del fabricante.
- No añadir azúcar adicional.
- Administrar pequeñas cantidades frecuentes si existen vómitos.
- Mantener la alimentación habitual tan pronto como sea posible.
- Evitar refrescos, bebidas energéticas y zumos como estrategia de rehidratación.
- En caso de vómitos administrar la solución en pequeñas tomas cada pocos minutos para mejorar la tolerancia.
- En deportistas, las bebidas isotónicas pueden ser útiles durante el ejercicio prolongado, pero no sustituyen a las SRO cuando existe una verdadera deshidratación gastrointestinal.
Y, por supuesto, ante signos de alarma es necesario derivar al paciente para que reciba atención médica. Algunos indicadores son:
- Signos de deshidratación moderada o grave (en piel y mucosas).
- Somnolencia o alteración del estado de conciencia.
- Incapacidad para tolerar líquidos.
- Fiebre elevada persistente.
- Sangre en heces.
- Vómitos persistentes.
- Oliguria muy marcada.
- Deshidratación en lactantes o personas con salud muy delicada.
La farmacia comunitaria es un entorno privilegiado para educar sobre hidratación y prevención de complicaciones asociadas al calor y las pérdidas gastrointestinales. Muchas personas siguen asociando la reposición de líquidos únicamente al consumo de agua o bebidas deportivas o refrescos, desconociendo la importancia del sodio y de una osmolaridad adecuada. Por ello, los farmacéuticos debemos informar e insistir en que las SRO son productos diseñados específicamente para restaurar el equilibrio hidroelectrolítico y que su uso correcto puede ayudar a resolver la situación más rápidamente y evitar complicaciones y reducir derivaciones a urgencias.
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