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Artículos farmacéuticos Bucal | Microbiota oral: mucho más que salud bucodental

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Índice

Siempre se ha hablado de la boca como si fuera algo aislado del resto del organismo: dientes limpios, encías sanas, buen aliento y la ausencia de caries se han considerado como una boca sana.

Sin embargo, la cavidad oral está llena de microorganismos, que, en las condiciones saludables, intervienen en procesos de digestión de alimentos, en la modulación del sistema inmune, así como en los mecanismos de defensa contra patógenos, entre otras funciones. Todos estos microrganismos forman lo que llamamos microbiota oral. Pero antes de hablar de microbiota oral propiamente como tal, debemos tener claro el concepto de microbiota.

Así, se conoce como microbiota al conjunto de microorganismos vivos que habitan un entorno específico, como el intestino, la piel o la cavidad oral, teniendo un papel clave en procesos como la digestión, el metabolismo, la modulación inmune y la protección frente a patógenos.

Por lo tanto, la microbiota que reside en la cavidad oral, y que es diferente a otras microbiotas de otros espacios de nuestro organismo, la definiríamos como microbiota oral.

La cavidad oral o cavidad bucal contiene la segunda comunidad microbiana más compleja del ser humano después del intestino, siendo un sistema dinámico abierto, dificultando así poder precisar su composición. La gran diversidad microbiana es debida a los diferentes nichos o superficies por la que está formada (dientes, mejillas, lengua, surco gingival, etc.), que presentan condiciones de temperatura y pH diferentes y que están sometidas a cambios constantes por la dieta, la higiene, la edad, el tabaco, las enfermedades y los medicamentos.

La OMS nos recuerda que las enfermedades bucodentales afectan a millones de personas y constituyen un problema de salud pública global.

De la placa al biofilm: composición y características

Los microorganismos de la cavidad oral se organizan en estructuras de varias capas, llamadas biofilms o biopelículas, que les ofrecen protección frente a las condiciones ambientales adversas

Se han identificado en la cavidad bucal humana unos 770 taxones pertenecientes en su mayoría al grupo de las bacterias. Pero no sólo encontramos bacterias, sino también virus, arqueas, hongos y protozoos. La base de datos expanded Human Oral Microbiome Database (eHOMD) –https://www.homd.org– recoge información fiable y detallada sobre las características, información genómica y filogenética de estas bacterias orales.

Los principales filos orales comprenden Firmicutes (géneros Gemella, Granulicatella, Streptococcus y Veionella), Bacteroidetes (representados por Prevotella), Proteobacteria (Neisseiray Haemophilus), Actinobacteria (Corynebacterium, Rothia y Actinomyces) y Fusobacteria (Fusobacterium).

En condiciones saludables la mayoría de individuos comparten muchas especies, pero a pesar de que la composición de la microbiota oral en la etapa adulta es relativamente estable, cambios fisiológicos o en el estilo de vida pueden afectar al equilibrio de las especies dentro de estas comunidades, dando lugar a un estado de desequilibrio o disbiosis microbiana. En esos cambios se incluyen la edad, cambios hormonales en la pubertad y embarazo, disfunción glándula salival, mala higiene bucal, inflamación gingival, así como cambios en la dieta y el tabaquismo.

Las enfermedades orales más frecuentes derivadas de esa disbiosis microbiana son la caries y las enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis).

Es labor del farmacéutico identificar dicha disbiosis ante signos como mal aliento, sangrado al cepillar, encías inflamadas, caries de repetición o mucosas secas, así como valorar la necesidad de derivación médica u odontológica, si además hay dolor, fiebre, supuración, pérdida de piezas, lesiones que no curan o síntomas sistémicos.

Microbiota oral y enfermedades sistémicas

La evidencia emergente sobre el ecosistema microbiano de la cavidad oral, indica que las alteraciones en las comunidades microbianas orales, están asociadas no sólo con enfermedades orales, como ya hemos apuntado, sino que también pueden contribuir al desarrollo y progresión de enfermedades sistémicas. En general, la respuesta del huésped a la exposición prolongada a los patógenos periodontales es un factor desencadenante.

El microorganismo accede a la circulación a través del tejido oral llegando de este modo a las arterias, secretando lipopolisacáridos y mediadores proinflamatorios, pudiendo de este modo aumentar el riesgo cardiovascular por agregación plaquetaria y deposición de lípidos. Algunos géneros de bacterias orales, por ejemplo, Streptococcus spp. se han correlacionado con marcadores de riesgo cardiovascular, como colesterol HDL. Así también bacterias relacionadas con periodontitis, dificultan el control glucémico en pacientes con diabetes mellitus.

Por lo tanto, los resultados aportan evidencia clara de una asociación entre la disbiosis oral y la enfermedad cardiovascular y la diabetes mellitus tipo 2, entre otras.

Datos recientes sugieren vínculos con trastornos neurodegenerativos, enfermedad renal crónica, enfermedades autoinmunes y cáncer. En este último caso, se han asociado con el desarrollo de distintos tipos de tumores aparte del oral, en particular cáncer de esófago y páncreas y su posible participación en cáncer colorrectal.

En el caso de trastornos neurodegenerativos se demuestra la existencia de un “eje oral-cerebro” que explica por qué una disbiosis en la microbiota oral está directamente vinculada con el envejecimiento cognitivo acelerado y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como el Alzheimer, en la que patógenos dentales como P. gingivalis y F. nucleatum, promueven la elevación sistémica de citocinas, pudiendo atravesar la barrera hematoencefálica y activar las vías inmunológicas innatas, liberando así proteínas del complemento y otros mediadores proinflamatorios que aumentan la deposición de B-amiloide y fosforilación de tau, lo que acelera el fallo sináptico y la muerte neuronal.

Probióticos y prebióticos en salud bucodental

Los probióticos son microrganismos vivos que en las cantidades adecuadas producen un beneficio en el huésped.

Los probióticos orales se postulan como terapia complementaria eficaz frente a la caries y patologías periodontales, actuando mediante la restauración de la homeostasis de la microbiota oral, a través de mecanismo de acción vía local, como coagregación del patógeno, inhibición del crecimiento, producción de bacteriocinas, adhesión o por inmunomodulación.

Existe una amplia evidencia clínica para las siguientes cepas probióticas contra patógenos orales: Lactobacillus reuteri, Lactobacillus plantarum subsp. plantarum, Lactobacillus salivarius y Lactobacillus casei subsp. casei.

Por otra parte, los prebióticos son sustratos no digeribles que promueven el crecimiento de microorganismos beneficiosos. Xilitol, urea y arginina, presentes en enjuagues y pastas de dientes, se han estado utilizando para prevenir la caries. Últimamente se han propuesto los polifenoles, conocidos por su potencial prebiótico a nivel intestinal, como prebióticos orales por su actividad antiinflamatoria o la inhibición de la actividad de patógenos bacterianos. Y por último los nitratos, presentes en la cavidad oral, que reducidos a nitritos por la microbiota oral, ejercen un efecto beneficioso sobre salud gingival y prevención de caries.

Medicamentos y productos

Muchos medicamentos modifican directa o indirectamente la microbiota oral.

Anticolinérgicos, antidepresivos, antipsicóticos, antihistamínicos, diuréticos, opioides, algún antihipertensivo y tratamientos oncológicos pueden producir xerostomía, aumentando así el riesgo de caries y molestias bucales.

Los antibióticos pueden producir candidiasis oral y los corticoides inhalados aumentan también el riesgo de candidiasis si no se enjuaga la boca tras su uso.

En productos de uso habitual, los colutorios deben de aconsejarse de modo individualizado. El uso prolongado de enjuagues con clorhexidina y cetilpiridinio no es deseable por sus efectos sobre el ecosistema oral.

Papel del farmacéutico comunitario

La farmacia comunitaria desempeña un papel importante en prevención, consejo y derivación al médico u odontólogo en situaciones especiales.

Preguntamos al paciente por su patología, sangrado gingival, mal aliento, dolor, sequedad, el tiempo que lleva con la sintomatología, si ha utilizado algún producto para resolver su problema o si toma alguna medicación de forma habitual. Observamos si hay síntomas de alarma o derivación al médico como sangrado o lesiones persistentes, dolor importante, fiebre, abscesos, diabetes mal controlada con sintomatología bucal, inmunodeprimidos o sospecha de importante reacción adversa medicamentosa.

El consejo y la educación sanitaria pasan por recomendar realizar una correcta higiene bucodental con dentífricos y enjuagues adecuados, seguir una dieta variada y equilibrada y evitar factores de riesgo como tabaco y estrés.

El uso de probióticos no sustituye en ningún caso a lo anterior ni a los tratamientos odontológicos, sino que son un apoyo. Los resultados son heterogéneos y dependen de cepa, dosis y duración de los tratamientos que nos sugiere la evidencia clínica y científica.

Recordemos que la microbiota oral nos enseña que la boca no está aislada. Entender esto nos ayuda a realizar una buena y completa intervención farmacéutica y mejorar la salud del paciente.

Fuentes

  1. Rivera Panizo I, Lainez Troya J, Bas Angulo AI, Del Pino Del Pino I. Probióticos y microbiota intestinal. Recomendaciones basadas en la evidencia clínica actual. Madrid:SEFAC:2025.
  2. Rodríguez A, Gregorio S, Fente CA, Fernández de Sanmamed M. Guía de actuación farmacéutica a pie de mostrador: uso de probióticos en patología clínicas. Madrid: SEFAC; 2022.
  3. Barro AM, Sáez AC, Mateos Lardiés AM, Sampedro AR, Sánchez AM, Suárez Fernandez JE et al. Guía de actuación y documento de consenso sobre el manejo de preparados con probióticos y/o prebióticos en la farmacia comunitaria SEFAC y SEPyP [Internet] SEFAC y SEPyP; 2018. Disponible en: https://www.sefac. org/sites/default/files/2018-07/GUIA_PROBIOTICOS%20WEB.pdf
  4. Álvarez Calatayud G, Guarner Aguilar F, Marcos Sánchez A, Rodríguez Gómez JM, Requena Rolanía T, Evaristo Suárez J et al., eds. Microbiota, probióticos y prebióticos: evidencia científica. Majadahonda (Madrid): Ergon; 2022. 680 p. ISBN: 978-84-18576-49-2.
  5. Felicetti A, Azzolino D, Piro PP, Dias Lopes GC, Rezaeinezhad N, Lovero R, et al. The Oral–Brain Axis in Alzheimer’s Disease: From Microbial Dysbiosis to Neurodegeneration. Microorganisms. 2025;13(12):2741. doi:10.3390/microorganisms13122741.

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