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Artículos farmacéuticos Dermofarmacia | Virus del papiloma humano: cómo ayudar al paciente desde la farmacia

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Índice

Para empezar, una explicación y un espóiler: VPH es el acrónimo de virus del papiloma humano. Y si habláramos de una película de ficción, el VPH sería el malo. Aunque la Real Academia de la lengua recomienda usar “destripe” en vez de espóiler, ya explica en su Observatorio de palabras que significa “revelación de detalles de la trama de una obra de ficción”. Así que, sí, ya he destripado el artículo. Y si alguien no sabía quién era el malo y quiere dejar de leer, pues ya lo sabe, puede dejar de hacerlo. Pero se va a quedar sin conocer cómo ayudar al paciente desde el mostrador de farmacia.

Los VPH son diversos grupos (entre 100 y 150 según fuentes científicas) de virus de ADN de la familia Papillomaviridae. Tienen un diámetro de entre 52 y 55 mm y no poseen envoltura. Se replican en el núcleo de células epiteliales escamosas, estableciendo infecciones en el epitelio estratificado de piel y mucosas. En general, los VPH no provocan ningún síntoma en las personas infectadas que, la mayoría de las veces, desconoce que lo está. Con todo, algunos de ellos pueden causar verrugas o condilomas e incluso infecciones subclínicas que pueden dar lugar a cáncer cervical, de la vulva, vagina y del ano en mujeres o cáncer del ano y del pene en hombres.

Los VPH son virus prevalentes

Todos los VPH se transmiten por contacto epidérmico. Según los centros de control de enfermedades de Estados Unidos (CDC), se trata de la enfermedad de trasmisión sexual más común. Aproximadamente cuarenta tipos de VPH se trasmiten tras una relación sexual e infectan la región anogenital. De hecho, el 80% de los hombres y de las mujeres no vacunados y sexualmente activos contraen el virus en algún momento de su vida.

Y lo peor, algunos tipos de VPH son carcinógenos:

  • Los de alto riesgo son los VPH 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59 y 66.
  • Los de bajo riesgo oncogénico son los VPH 6 y 11.

El VPH de los tipos 16 y 18 causa aproximadamente el 70% de los cánceres cervicales y puede causar esta enfermedad en otras áreas como la vulva, la vagina, el pene y la orofaringe, entre otros. Cabe mencionar que esta lista es provisional y podría ampliarse en el futuro.

Los VPH son oncogénicos, pero necesitan cofactores

En el año 2008, el médico alemán Harald zur Hausen recibió el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del VPH como causa del cáncer cervical. El hecho clave que llevó a los investigadores a relacionar la infección por VPH transmitida sexualmente con el cáncer cervical fue la detección de tasas más elevadas de esta enfermedad en prostitutas en comparación con las registradas en monjas. El número de contactos sexuales de una persona y los de su/s pareja/s influyen en el desarrollo del cáncer, así como otras comorbilidades como la coinfección con Chlamydia trachomatis.

La infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH) es un requisito necesario, pero no suficiente, para el desarrollo del cáncer de cuello uterino (CCU), puesto que solo una baja proporción de las pacientes infectadas desarrolla una lesión intraepitelial cervical o un CCU. Esto hace pensar que son necesarios algunos cofactores que favorezcan dicha progresión. Según varios estudios, la infección por Chlamydia trachomatis  es más prevalente en las pacientes con infección por VPH y parece que puede influir en la progresión de las lesiones epiteliales producidas por el VPH, relacionándose así de forma indirecta con el CCU.”(1)

Afortunadamente, hoy en día disponemos de vacuna contra el VPH y a que se emplea para contrarrestar su difusión la nonavalente, que previene contra los tipos 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58, responsables de la mayor parte de los cánceres.

VPH y verrugas

¿Y qué tiene que ver todo esto tan ominoso con las verrugas? Las verrugas cutáneas son causadas por el virus del papiloma humano, son muy comunes y tienen múltiples formas. Se diseminan por autoinoculación y su diseminación se facilita por trauma y maceración. La mayoría son asintomáticas, pero pueden ser ligeramente dolorosas a la presión y desaparecen espontáneamente, en particular las verrugas comunes.

¿Y todo lo que vemos desde el mostrador son verrugas? No, probablemente. Un ejemplo es el acrocordón, una neoplasia pequeña, blanda, común, benigna y generalmente pedunculada. Suele aparecer en personas obesas y tiene el color de la piel o es hiperpigmentado, y puede aparecer como nódulos superficiales o papilomas en la piel sana. La mayoría de los acrocordones varían en tamaño de 2 a 5 mm de diámetro, aunque a veces son más grandes, de hasta 5 cm de diámetro. Las localizaciones más frecuentes son el cuello y las axilas, pero puede verse afectado cualquier pliegue cutáneo, incluida la ingle.

Acrocordón no pigmentado. Imagen tomada por el autor.

Los acrocordones son blandos al tacto, mientras que las verrugas son duras. Estas, a diferencia de los acrocordones, son contagiosas por su origen vírico y requieren tratamiento inmediato, porque crecen hacia adentro, por lo que pueden llegar a ser peligrosas para la salud. Los acrocordones, en cambio, no presentan peligro, pero sí son antiestéticas. Eso sí, en el 40% de ellos se han encontrado VPH de los tipos 6 y 11, los de bajo riesgo oncogénico.

Acrocordones pigmentados

Quienes sufren sobrepeso tienen más probabilidad de padecer de acrocordones, mientras que las verrugas, al ser contagiosas, pueden aparecer en cualquier persona. La presencia de numerosos acrocordones puede significar una advertencia de un posible aumento en los niveles de insulina (hiperinsulinemia) y de triglicéridos (hipertrigliceridemia), esto es, signos de prediabetes que se manifiestan en una señal visual de alerta.

Los acrocordones pueden aparecer en zonas expuestas a constante fricción, como el cuello por el uso de collares. En el caso de las verrugas, estas se contagian y pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo. Además, una persona puede contagiar alguna parte sana de su cuerpo al manipular una verruga, puesto que todas las verrugas se pueden diseminar de una zona del cuerpo a otra. También pueden propagarse de una persona a otra, especialmente por contacto sexual.

La mayoría de las verrugas son elevadas y tienen una superficie áspera. Pueden ser redondas u ovaladas, y el color puede ser más claro o más oscuro que la piel.

Verrugas, no acrocordones.

Verrugas

Tratamientos contra las verrugas

Hoy en día existen distintas terapias que pueden ayudar a tratar estos pequeños crecimientos cutáneos. Entre ellas, podemos destacar:

  • Electrodesecación. Es poco recomendable en una enfermedad benigna como las verrugas, pues presenta un riesgo elevado de generar cicatrices poco estéticas.
  • Extirpación quirúrgica. Actualmente en desuso por el riesgo de diseminación viral y el alto índice de recidivas.
  • Bleomicina intralesional. La aplicación de este antibiótico antineoplásico en forma de inyecciones subcutáneas en la base de las verrugas vulgares y/o palmoplantares logra la inhibición de su ADN y previene la multiplicación de las mismas. Algunos estudios le atribuyen una mayor eficacia comparativamente al tratamiento de la crioterapia.
  • Láser. Esta técnica conlleva el riesgo de volatilización de las partículas virales y el contagio de las vías respiratorias.

Con todo, en la farmacia comunitaria también es posible encontrar algunos tratamientos. Entre ellos, destacaría:

  • Criocirugía (congelación del tejido). Generalmente se usa nitrógeno líquido (-196º C) o dióxido de carbono sólido (hielo seco). Actualmente, a pesar de ser doloroso, continúa siendo uno de los tratamientos más efectivos y seguros para la erradicación de las verrugas. Los diversos sprays disponibles mezclan el nitrógeno para que no sea tan agresivo y para que la temperatura a la que actúen sobre la verruga o acrocordón sea de unos 60 grados centígrados bajo cero.
  • Nitrato de plata. El ión plata se une a grupos sulfidrilo, fosfato, carboxilo y otros grupos, alterando la capacidad biológica de las proteínas celulares y produciendo su desnaturalización y precipitación.
  • Ácido salicílico. Se aplica sobre la verruga después de haberla limado y se realiza generalmente por la noche. Tras unas 15/20 veces de aplicación se elimina eficazmente. Este ingrediente también está presente de líquidos con base de colodión, parches y cremas, con concentraciones de ácido salicílico (a veces acompañado de ácido láctico) del 10 al 50%.
  • Sinecatequinas. Son un extracto estandarizado de las hojas del té verde (Camellia sinensis) que contienen principalmente polifenoles del té, siendo los más frecuentes los flavonoides y, dentro de estos, las catequinas (más del 85%). Están contenidas en una pomada con sinecatequinas, financiada por la seguridad social y sujeta a prescripción médica.

Las sinecatequinas, según ficha técnica, aunque no se sabe cómo actúan(2), parecen inhibir el crecimiento de los queratinocitos, siendo útiles para hacer desaparecer visualmente las verrugas genitales externas y perianales.

También actúan en las plantares, palmares y en otras localizaciones, pero el fármaco aprobado y financiado en España no recoge más indicaciones que “tratamiento de verrugas genitales externas y perianales en adultos inmunocompetentes”. Su efectividad se sitúa en un 60%, mejorando al placebo, y logra una remisión del 40%, pues muchas de las verrugas producidas por VPH remiten de modo espontáneo.

En cualquier caso, para todos los tratamientos hay una cosa que debemos recomendar encarecidamente pero que no podemos vender: la paciencia. Y la precaución. Antes de proceder a tratar una verruga (o un acrocordón, aunque todos les llamamos verrugas) hay que limpiar la zona afectada y proteger la adyacente con una capa de vaselina, por ejemplo. Si se trata de una verruga habrá que limarla para favorecer el acceso del tratamiento, aplicar como indique el prospecto y esperar, respetando las dosis y las pautas.

Bibliografía

(1) Clínica e Investigación en Ginecología y Obstetricia Vol. 44. Núm. 4. páginas 167-173 (Octubre – Diciembre 2017)

A. Hernanz Lozón, M. Sánchez Pascual, L. Muñoz Arberasa, A. Carrera Puerta, R. Cisterna Cáncer, D. Andía Ortiz

(2) Las catequinas se unen a enzimas implicadas en la generación de mediadores inflamatorios, proteasas que promueven la invasión tumoral, y quinasas necesarias en la señalización de las células tumorales, la modificación del ciclo celular y la inducción de la apoptosis. Estas propiedades inmunomoduladoras, antioxidativas, antivirales y antitumorales han sido postuladas como las responsables de su efecto terapéutico. La epigalocatequina galato es la principal catequina contenida en el producto comercial, y es la que tiene la mayor actividad biológica dentro de la familia.

T.G. Tzellos, C. Sardeli, A. Lallas, G. Papazisis, M. Chourdakis, D. Kouvelas. Efficacy, safety and tolerability of green tea catechins in the treatment of external anogenital warts: A systematic review and meta-analysis.

J Eur Acad Dermatol Venereol, 25 (2011), pp. 345-353. http://dx.doi.org/10.1111/j.1468-3083.2010.03796.x | Medline

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