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Pelo Artículos farmacéuticos Dermofarmacia | Causas y tratamientos de la dermatitis seborreica del cuero cabelludo

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Miguel Domínguez, Borja Díaz y Sergio Vañó, del departamento de dermatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid

La dermatitis seborreica es una dermatosis inflamatoria que puede afectar tanto a niños como a adultos. Se trata de un eczema de intensidad generalmente leve y con tendencia a la cronicidad que está relacionado con el exceso de actividad de las glándulas sebáceas.

Esta afección del cuero cabelludo es muy común entre la población y no tiene un carácter grave. Actualmente cuenta con un amplio abanico de posibilidades para hacerle frente y acabar con las posibles molestias que ocasiona.

Causas de la dermatitis seborreica

Los expertos identifican su origen en diferentes causas confluentes, entre las cuales se pueden destacar:

  • Hiperproducción sebácea. La dermatitis seborreica suele aparecer durante las primeras semanas de vida (momento de gran producción de sebo) y posteriormente reaparece con la llegada de la pubertad, ya que las glándulas sebáceas vuelven a ser activadas por los andrógenos.
  • Presencia de sebo anómalo. Este sebo presenta un predominio de triglicéridos y colesterol, y una disminución de los ácidos grasos libres (que tienen un papel antimicrobiano).
  • Sobrecrecimiento de Malassezia. Se ha relacionado la dermatitis seborreica con la presencia de hongos del género Malassezia (predominantemente M. furfur), levaduras lipofílicas que son parte de la flora normal de la piel. Si bien no hay una clara relación cuantitativa entre el número de levaduras y la gravedad de la dermatitis seborreica, se sabe que el número de estas desciende a la vez que la clínica mejora con el tratamiento, volviendo a ascender de nuevo con los brotes de la enfermedad.

Además, nuestro sistema inmune parece jugar un papel importante, todavía no bien filiado, dada la ya conocida relación entre la infección por VIH y la aparición de formas graves de dermatitis seborreica.

Diagnóstico de la dermatitis seborreica

El diagnóstico de la dermatitis seborreica es de tipo clínico y se establece cuando se aprecian placas o manchas eritematosas con escamas amarillentas untuosas en su superficie. Su localización predilecta se encuentra en las regiones corporales con abundancia de glándulas sebáceas (cuero cabelludo, rostro, orejas, etc.) y generalmente se presenta con cuadros leves y tendencia a la cronicidad, típicamente en forma de brotes.

La forma más leve de dermatitis seborreica, conocida como pitiriasis sicca, es lo que comúnmente llamamos caspa. Se trata de una descamación fina, difusa y amarillenta y sin eritema que puede asociarse a prurito, irritación o sensación de tirantez o sequedad. En el extremo opuesto en términos de gravedad tendríamos la pitiriasis amiantácea o falsa tiña amiantácea. Cuando aparece en esta forma, la descamación del cuero cabelludo es tan grave que se forman láminas grisáceas o amarillentas, extensas, muy adheridas entre sí, llegando a apelmazar los tallos pilosos en mechones.

Cómo tratar la dermatitis seborreica

Existen diferentes remedios para tratar esta enfermedad. Entre ellos destacan:

Antifúngicos: A continuación se presentan los productos o las vías de administración más efectivas para dicho tratamiento:

  • Champús. Su propósito es disminuir los niveles de Malassezia recurriendo a fórmulas con ketoconazol al 2% y ciclopirox al 1,5%. En épocas de detección de brotes debe aplicarse con una posología diaria o, como mínimo, 3 veces por semana. Una vez remita, lo ideal sería usarlo una vez por semana para prevenir recidivas. Los efectos adversos asociados a estos productos son escasos y, en todo caso, leves, aunque es posible notar irritación o sensación de ardor.
  • Antifúngicos orales. Pueden administrarse asociados al tratamiento con champú antifúngico en caso de ineficacia de este tipo de producto. Puede usarse itraconazol, terbinafina o fluconazol, entre otros ingredientes, durante un tiempo que varía entre tan solo 2 semanas hasta el año (en pautas de mantenimiento).

Corticoides tópicos. Son útiles para disminuir la inflamación subyacente a los brotes de dermatitis seborreica del cuero cabelludo. Además, se pueden administrar de forma aislada o en combinación con otros tratamientos. Son muy eficaces en brotes que no responden a antifúngicos y se usan habitualmente durante un período corto de tiempo para ayudar a controlarlos. De hecho, es importante restringir su duración, ya que su empleo continuado puede producir atrofia cutánea, telangiectasias y equimosis. En caso de brotes leves, se puede recurrir a corticoides de potencia media, como la betametasona dipropionato 0,05% o la metilprednisolona aceponato 0,1%. Normalmente se aplican diariamente durante un periodo que varía de 1 a 4 semanas. En el caso de brotes moderados-graves, se recomienda usar corticoides de potencia alta o muy alta, como el clobetasol dipropionato 0,05%, durante 1 o 2 semanas. Este tipo de tratamiento se comercializa en diferentes presentaciones. Normalmente la forma galénica en champú es la preferida por los usuarios, seguidas de las espumas. Sin embargo, las espumas son la opción más potente en términos de tratamiento, seguida de las soluciones y el champú.

Inmunomoduladores tópicos. A pesar de ser muy útiles para tratar la dermatitis seborreica facial por su seguridad a largo plazo y su utilidad como tratamiento de mantenimiento, el tacrólimus y el pimecrólimus no se suelen usar de manera habitual en el cuero cabelludo, ya que las formas galénicas disponibles en el mercado (crema y pomada) no son adecuadas para zonas pilosas. Para poder utilizarlos en esta zona del cuerpo, habría que recurrir a la formulación magistral para obtener una espuma capilar o una solución, sobre todo en el caso del tacrólimus (0,03%-0,1).

Queratoliticos tópicos. Su efectividad se relaciona con la capacidad que tienen de desestructurar las escamas gruesas que se acumulan en la dermatitis seborreica, permitiendo que se eliminen más cómodamente con los lavados. Están recomendados en caso de brotes especialmente descamativos o de cuadros con mucha descamación gruesa adherida, con pautas de 2 a 3 veces por semana. Este tipo de tratamiento facilita la penetración de los corticoides tópicos. El más empleado es el ácido salicílico (2-10%) que podemos encontrar en solución (combinado con betametasona dipropionato) y en gel capilar. La brea de hulla es otro queratolítico con un cierto efecto sobre el prurito y también tiene una leve acción antiproliferativa en la epidermis, pero su potencial carcinogénico ha provocado su caída en desuso.

Tratamientos orales (retinoides). Los retinoides orales, en particular la isotretinoína oral, son muy útiles en el tratamiento de la dermatitis seborreica. Disminuyen el tamaño de la glándula sebácea y, por lo tanto, la seborrea. A dosis bajas y en combinación con otros tratamientos pueden ser eficaces como terapia de mantenimiento en pacientes con cuadros recalcitrantes. Un estudio retrospectivo reciente ha visto la resolución o una respuesta excelente en hasta un 89% de los pacientes con dermatitis seborreica tratados con isotretinoína a dosis de 20-30 mg al día, desescalada a una terapia de mantenimiento con 10-20 mg aplicada 2-3 días en semana. Una vez controlada, los pacientes del estudio no presentaron rebrotes significativos tras 29 semanas de seguimiento medio.

Otros tratamientos. Existen otras opciones disponibles para el tratamiento de la dermatitis seborreica del cuero cabelludo. El sulfuro de selenio tiene capacidades antifúngicas, ya que promueve el desprendimiento de las escamas cargadas con Malassezia. Su uso en champú, disponible en varias concentraciones (la más habitual, al 2,5%) se ha demostrado útil en pauta de 3 días por semana en caso de brotes, seguida de una aplicación de mantenimiento cada 3 meses. Puede producir irritación y tiende a ser peor tolerado que los azoles tópicos. La sulfacetamida sódica es otra opción interesante, ya que tiene propiedades antiinflamatorias, antibióticas y antifúngicas. Se puede usar mediante formulación magistral al 10% en loción o espuma, y se aplicaría una o dos veces al día.

Bibliografía

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