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Artículos farmacéuticos | Consejos en la farmacia comunitaria para tratar el Síndrome Visual Informático

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María Isabel de Andrés, Vocal nacional de Óptica Oftálmica y Acústica Audiométrica del Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOG)

Según la Academia Americana de Optometría, el 70% de los trabajadores que pasan muchas horas frente a un ordenador padece fatiga visual. Otro organismo americano, el Instituto Nacional de Salud, indica que el 90% de las personas que están tres o más horas seguidas frente a dispositivos electrónicos tiene un alto riesgo de desarrollar el Síndrome Visual Informático (SVI).

La llegada a nuestras vidas de los dispositivos digitales tanto en la educación y el trabajo como en el ocio y la vida personal nos ha proporcionado una serie de ventajas e inconvenientes que es importante valorar.

Entre las ventajas se encuentran el acceso rápido a la información, el aumento de las opciones de entretenimiento, la universalización de la educación, la estimulación del desarrollo temprano de habilidades técnicas, creatividad e innovación, entre otras.

Por el contrario, hay una serie de inconvenientes bastante obvios. Entre ellos destacan el fomento del aislamiento social, la posible disociación de la realidad, el sedentarismo y el consecuente riesgo de sobrepeso, obesidad o el aumento de la miopía infantil.

¿Qué es el SVI?

El abuso en la utilización de pantallas también da lugar a dos problemas visuales distintos cada vez más frecuentes en la población: la fatiga visual y el Síndrome Visual Informático (SVI).

La fatiga visual o astenopia es el conjunto de molestias consecuentes a un esfuerzo muscular continuado que no solo aparece con el uso de aparatos digitales, sino que también puede desencadenarse tras el estudio o la lectura en papel durante muchas horas. Por otro lado, definimos el SVI como el conjunto de problemas oculares relacionados con el uso continuado de la visión de cerca y con el uso de ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes (smartphones). Además, la luz artificial que emiten los dispositivos puede provocar daños irreparables en las células de la retina, por lo que el SVI está directamente relacionado con los hábitos digitales actuales.

Teniendo en cuenta que el incremento del trabajo de visión en cerca se hace cada vez durante un mayor número de horas con dispositivos digitales, se considera que, en el futuro, el SVI se convertirá en uno de los problemas oculares más comunes en toda la población mundial. Por lo tanto, es necesario tratar de minimizar los inconvenientes para poner en valor las ventajas del uso de pantallas digitales, ya que el aumento en el número de horas de uso de estos dispositivos hace que la fatiga visual y/o el Síndrome Visual Informático sean una realidad contundente.

Factores de riesgo

Existen una serie de factores de riesgo extrínsecos e intrínsecos sobre los que es posible actuar.

Entre los factores extrínsecos destacan:

  • Mobiliario y equipo. Un mobiliario mal adaptado genera posturas inadecuadas que pueden provocar problemas cervicales y musculares. Respecto al equipo, podemos situar la pantalla con un ángulo de visión adecuado que no aumente la sequedad ocular y a una distancia que no incremente el esfuerzo neuronal y muscular.
  • Condiciones ambientales. La intensidad de la luz, su color y un nivel de iluminación óptimo, entre otros.
  • Tiempo e intensidad de la tarea. Cuando la tarea dura más de dos horas seguidas provocamos un exceso de convergencia y un exceso de acomodación que es recomendable evitar.
  • Configuración del equipo digital. Hay que personalizarlo para que se adapte a las necesidades de cada uno y tener en cuenta aquellos equipos que ya incluyen un sistema de protección ante la luz azul.

Con respecto a los factores intrínsecos, los más importantes son:

  • Problemas visuales preexistentes. Errores refractivos no corregidos o disfunciones binoculares y/o acomodativas no estrábicas.
  • Anomalías en la película lagrimal. Estos tipos de déficit en el funcionamiento de la lágrima son debidos a la disminución de su producción o a la excesiva evaporación. Entre otras causas, estas anomalías pueden producirse porque cuando estamos ante los dispositivos digitales parpadeamos a un ritmo de 5 veces/minuto frente a las 24 veces/minuto necesarias para tener una película lagrimal en buen estado.

Síntomas más comunes

Los síntomas que se originan pueden desaparecer al cesar la actividad, pero en otras ocasiones pueden permanecer, reduciendo la salud visual del usuario.

Entre los signos y síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Visión borrosa en distancia próxima por la dificultad para acomodar.
  • Diplopía que provoca una acentuada fatiga ocular.
  • Disconfort ocular y fotofobia.
  • Sequedad ocular y lagrimeo excesivo. Puede verse muy agravado por la edad, el uso de lentes de contacto y factores como la sequedad ambiental.
  • Cefaleas y mareos.
  • Dolor de hombros y cuello por el efecto postural.

¿Qué consejos puede proporcionar el farmacéutico?

El papel de la farmacia comunitaria en la prevención del SVI es muy importante y puede lograrse a través de una serie de consejos:

  • Llevar la graduación correcta. Se recomienda visitar al óptico optometrista una vez al año o ante la aparición de síntomas visuales para la realización de un estudio ocular completo.
  • Realizar descansos periódicos utilizando la regla del “20-20-20”: pausas de 20 segundos cada 20 minutos mirando la pantalla a una distancia de 20 pies (unos 6 metros).
  • Usar gafas con filtro antirreflejante y/o para la luz azul de las pantallas LED.
  • Adecuar la iluminación de forma que no incida directamente sobre los ojos del usuario ni genere sombras o reflejos sobre la pantalla. También es importante no trabajar nunca a oscuras, sino que es recomendable regular la intensidad y el brillo de la pantalla para que no sean excesivos y activar el filtro de luz azul si lo tiene.
  • Mantener la distancia y posición de visualización adecuada:
    • Pantallas de ordenadores de sobremesa: entre 60 y 70 cm.
    • Ordenadores portátiles: entre 50 y 60 cm.
    • Tabletas y smartphones: la distancia mínima ideal es la misma de un libro (distancia codo-palma: 35-45 cm).
    • La posición correcta es generalmente la inferior. Evitar visualizar las pantallas tumbados o recostados.
    • Si además de la pantalla se está mirando otro material, este debe situarse a la misma distancia para evitar tener que enfocar continuamente a diferentes distancias.
  • No utilizar dispositivos electrónicos más de dos horas seguidas.
  • Utilizar lágrimas artificiales si es preciso, especialmente si se es portador de lentes de contacto o en ambientes secos (aire acondicionado, calefacción, viento excesivo, etc.).
  • Recordar parpadear frecuentemente. También se puede realizar un masaje de drenaje y mantener los ojos cerrados de vez en cuando durante 20 segundos.

Además, es importante valorar la medicación del paciente, ya que algunos fármacos pueden provocar disminución de la capacidad de acomodación del ojo (por ejemplo ansiolíticos o antidepresivos) o de la fase acuosa de la lágrima (como los antihistamínicos).

Finalmente, como siempre en farmacia, tener claros los criterios de derivación al médico, que en este caso serían:

  • Paciente mayor de 6 años.
  • En caso de visión doble.
  • Ante la aparición de vértigos o mareos.
  • Si no mejoran los síntomas tras incorporar a la rutina las medidas de prevención y consejo farmacéutico.
  • En personas con alteraciones refractivas (miopía, hipermetropía o astigmatismo) ya que pueden caer en astenopia (esfuerzo ocular).
  • Con enfermedad ocular crónica.

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