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José Ramón García Soláns. Farmacéutico

Una infección de orina, también conocida como infección del tracto urinario (ITU), se origina cuando las bacterias ingresan a la uretra y se propagan hacia la vejiga o los riñones. Los síntomas pueden incluir dolor o ardor al orinar, orina turbia o con mal olor, sangre o pus en la orina, dolor en el abdomen inferior y micción frecuente y dolorosa.

La ITU es un problema común en España, especialmente en mujeres: según la Sociedad Española de Nefrología, el 50% tendrá una infección del tracto urinario a lo largo de su vida debido a que la longitud de su uretra es más corta, y el 30% ha tenido un episodio de cistitis en el último año.

Algunos datos sobre su incidencia

  • En España, casi el 15% de todos los enfermos que acuden a los servicios de urgencias hospitalarios son diagnosticados con un proceso infeccioso, y entre ellos, las ITU representan el 22% del total.
  • Entre 2011 y 2019 se registraron aproximadamente 1,6 millones de casos de cistitis u otras infecciones urinarias en España.
  • La mayoría de las ITU ocurren en la edad fértil.
  • La prevalencia de infecciones del tracto urinario en hombres sanos mayores de 70 años es del 3,5%.
  • Las infecciones urinarias son el tipo más común de infecciones bacterianas en entornos hospitalarios en España.
  • Entre los pacientes mayores de 65 años, las infecciones urinarias causan el 15,5% de las hospitalizaciones y el 6,2% de las muertes atribuibles a enfermedades infecciosas.

¿Qué causa las ITU?

Para los médicos es fundamental conocer los patrones locales de sensibilidad bacteriana para seleccionar una terapia empírica adecuada para tratar las ITU. También se les recomienda obtener información sobre las tasas locales, no solo para variaciones en el tipo y cantidad de antibióticos utilizados con fines médicos, sino también para ver las diferencias con los antibióticos administrados en veterinaria.

La causa más común de infecciones del tracto urinario en España es Escherichia coli (E. coli), que se aisló en el 67% de los pacientes de edad avanzada con ITU.

Es importante tener en cuenta que las infecciones urinarias también pueden ser causadas por otros microorganismos, y algunos casos pueden ser complicados o asintomáticos. En pacientes mayores -lo saben bien en los centros sociosanitarios- muchas veces no se presenta fiebre, ni otros síntomas reconocibles fácilmente. Se manifiesta con un cambio en el carácter, agitación, agresividad… Al final se diagnostica con una prueba de química seca (tira reactiva) al retirar el pañal.

En la mujer la uretra es más corta

Existen ciertos factores de riesgo predisponentes a aumentar la probabilidad de desarrollar una infección del tracto urinario, como tener diabetes, obesidad, defectos anatómicos del tracto urinario, reflujo vesicoureteral, mantener relaciones sexuales, utilizar dispositivos como sondas vesicales o diafragmas y tener antecedentes previos de infecciones del tracto urinario.

Además, pueden darse otros factores que aumenten el riesgo de desarrollar esta enfermedad. En algunos casos, los cambios en el balance bacteriano del tracto genitourinario pueden aumentar la probabilidad de colonización de organismos como E. coli.

Tipos de ITU

La diferencia entre una ITU complicada y una no complicada se basa en la presencia o ausencia de factores de riesgo que pueden afectar al tratamiento o al tipo de bacterias causantes.

Una ITU no complicada se da en personas sanas, sin alteraciones anatómicas o funcionales del tracto urinario, y suele estar causada por E. coli u otras bacterias comunes. Se trata con antibióticos orales durante 3 días y tiene un buen pronóstico.

Una ITU complicada se da en personas con alguna condición que favorece la infección o la resistencia a los antibióticos, como embarazo, diabetes, cálculos renales, sondas vesicales, anomalías congénitas, cirugía urológica previa o inmunosupresión. Puede estar provocada por bacterias más raras o resistentes y requiere un tratamiento más prolongado y a veces intravenoso.

Escherichia coli (E. coli): características

La E. coli, causa más común de las infecciones del tracto urinario, es una bacteria que se encuentra comúnmente en el tracto gastrointestinal. La mayoría de las infecciones urinarias son causadas por la contaminación fecal, ya que se encuentra en la ampolla fecal y puede contaminar la vagina y las vías urinarias a través de la defecación.

También puede causar otras infecciones como gastroenteritis, que es una inflamación del revestimiento interno del estómago y del intestino delgado y grueso, o incluso puede provocarlas fuera del intestino si este está desgarrado o dañado por una lesión o enfermedad, como la enfermedad inflamatoria intestinal. De hecho, en personas debilitadas, residentes en centros sanitarios o que hayan tomado antibióticos, se desarrollan muchas infecciones de E. coli que afectan a zonas externas al sistema digestivo.

Este organismo dispone de un mecanismo de agarre y adaptación que consiste en unas fimbrias (estructuras similares a pelos) que le permite adherirse a las células del tracto urinario y formar biopelículas, que son comunidades de bacterias rodeadas por una matriz extracelular protectora, lo que dificulta su eliminación por el sistema inmunológico y los tratamientos antibióticos. Además, esta bacteria puede generar cistitis recurrentes, es decir, al menos tres episodios de cistitis al año o dos episodios de cistitis en los últimos 6 meses debido a su capacidad para colonizar las vías urinarias.

Las fimbrias están compuestas por proteínas llamadas adhesinas, que se unen a los receptores de las células del huésped. También es posible que produzca otras proteínas de superficie, como la hemolisina y la aerobactina, que le permiten colonizar el tracto urinario y causar infecciones.

Existen numerosas cepas de E. coli que pueden encontrarse en la patología humana y presentan una virulencia marcada. En el caso de las cepas enteropatógenas, los complejos formados son los encargados de la adhesión de las bacterias a receptores específicos presentes en las células epiteliales del colon. Por otro lado, las cepas enteroinvasoras también poseen adhesinas que les permiten entrar fácilmente a las células epiteliales del colon y moverse lateralmente para invadir otras células.

En resumen, E. coli se adhiere a las paredes del tracto urinario mediante la unión con un receptor translocador de intimina, presente en las células intestinales, o con receptores específicos que se encuentran en las células epiteliales del colon. Los complejos formados por esta unión permiten una fuerte adherencia debido a la resistencia de estos elementos.

Además, la adhesina FimH del pili 1 de la E. coli se puede unir específicamente a dos uroplaquinas en las células vesicales, convirtiéndose en el paso inicial de la de una serie de eventos que conducen a las ITUs.

Factores de virulencia

Los factores de virulencia de la Escherichia coli son los responsables de la gravedad de las infecciones.

Los más frecuentes en cepas uropatógenas de E. coli son fimH, iutA y sat.  Además, ciertos serotipos E. coli se asocian con ITU, como O1, O2, O4, O6, O7, O8, O16, O18, O25 y O75.

También se han estudiado la prevalencia y los factores de riesgo para infecciones del tracto urinario causadas por E. coli productor de betalactamasas.

La causa más común de infecciones del tracto urinario en España es Escherichia coli (E. coli), que se aisló en el 67% de los pacientes de edad avanzada con ITU

Además de la E. coli, otras bacterias pueden causar infecciones del tracto urinario, como Klebsiella pneumoniae, Proteus mirabilis y Staphylococcus saprophyticus. A esto se une la posibilidad de que estén originadas por hongos, como Candida albicans.

El uso regular de probióticos puede ayudar a reducir el riesgo de ITU, especialmente después de un tratamiento con antibióticos.

En general, es importante tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de desarrollar una infección del tracto urinario, como mantener una buena higiene personal y evitar el uso prolongado de dispositivos intravesicales.

Cómo diferenciar las infecciones

En la infección bacteriana:

  • El flujo vaginal suele tener una textura fluida y un color grisáceo. Además, puede tener un olor desagradable que recuerda al del pescado.
  • Puede aparecer picazón, ardor al orinar o dolor durante las relaciones sexuales.

En la infección fúngica:

  • El flujo vaginal suele ser blanco y espeso, como el requesón. No tiene olor o tiene un olor leve a levadura.
  • Posibilidad de picazón, irritación, enrojecimiento o inflamación de la vagina y la vulva, sensación de ardor al orinar o al tener relaciones sexuales o sarpullido vaginal.

Estos síntomas pueden ser molestos y afectar la calidad de vida. Aproximadamente 3 de cada 4 mujeres experimentan una infección vaginal por hongos en algún momento, lo que la convierte en una situación común, pero no menos irritante por ello.

Cómo combatirlas

Con estas cifras, no debería sorprender que internet esté lleno de consejos sobre cómo curar la candidiasis, desde duchas vaginales con vinagre hasta espuma de yogur.

“Existen” algunos remedios caseros y productos de venta libre que pueden ayudar a tratar la infección fúngica vaginal. Algunos ejemplos son:

  • Probióticos: Son bacterias beneficiosas que pueden restablecer el equilibrio de la flora vaginal y combatir los hongos. “Puedes tomarlos en forma de cápsulas o aplicarlos directamente en la vagina”.
  • Ácido bórico: Es una sustancia en polvo con propiedades antifúngicas que se pueden utilizar como óvulos vaginales. “Sin embargo, debes tener cuidado de no ingerirlo ni usarlo si estás embarazada o tienes heridas en la piel”.
  • Yogur griego: Contiene lactobacilos que pueden prevenir y curar las infecciones por hongos. “Puedes comerlo o aplicarlo en la vulva o la vagina”.
  • Aceite esencial de orégano: Tiene efectos antimicrobianos y puede reducir el crecimiento de los hongos. “Puedes diluirlo con aceite de coco u otro aceite portador y aplicarlo en la zona afectada” .
  • Agua salada: Puede aliviar la picazón y la irritación causadas por los hongos. “Puedes hacer un baño de asiento con agua tibia y sal marina o sal de Epsom”.

Estos remedios ¿pueden? ser útiles para aliviar los síntomas, pero no reemplazan el tratamiento farmacológico.

También es posible encontrar productos sin receta específicos para tratar las infecciones fúngicas vaginales, como cremas, óvulos o tabletas. Suelen contener antifúngicos como clotrimazol, miconazol o fluconazol.

Los comprimidos de 100 mg de clotrimazol y el óvulo de 500 mg son dos formas de administrar el mismo principio activo para tratar las infecciones fúngicas vaginales, la diferencia principal es la dosis y la duración del tratamiento. El óvulo de 500 mg se emplea como una dosis única, mientras que los comprimidos de 100 mg se usan durante varios días consecutivos.

Ambas formas son efectivas para eliminar los hongos, pero pueden tener ventajas e inconvenientes según el caso. Por ejemplo, el óvulo de 500 mg puede ser más cómodo y rápido de usar, pero también puede causar más irritación o reacciones alérgicas que los comprimidos de 100 mg.

Al final es más efectiva la dosis única de 500, ya que, al haber mejoría en breve, el tratamiento con comprimidos de 100 mg puede quedarse incompleto, favoreciendo las recurrencias.

Infecciones bacterianas

No hay medicamentos que predispongan directamente a las ITU, pero algunos pueden alterar la flora normal del tracto urinario o favorecer el crecimiento de bacterias resistentes.

Por ejemplo, los antibióticos pueden eliminar las bacterias beneficiosas que protegen contra las infecciones y facilitar la colonización por bacterias patógenas. Por eso es importante tomarlos solo cuando sea necesario y bajo prescripción médica.

También se ha asociado el uso de anticonceptivos espermicidas con un mayor riesgo de ITU en mujeres, ya que pueden irritar la mucosa vaginal y alterar el pH.

Los inhibidores de SGLT2 (gliflozinas) son una clase de fármacos que se usan para tratar la diabetes tipo 2 y la insuficiencia cardíaca. Estos fármacos reducen el nivel de glucosa en sangre al aumentar su eliminación por la orina.

Según algunos estudios, los inhibidores de SGLT2 se asocian con un pequeño riesgo de ITU comparado con placebo y la mayoría de los episodios son sintomáticos. Las ITU asociadas con estos fármacos suelen ser leves o moderadas y responden al tratamiento estándar.

El riesgo de ITU grave o que requiera hospitalización es muy bajo (0,1-0,4%) y rara vez es una causa de interrupción del tratamiento.

El tipo de antibiótico que se usa depende de la gravedad y el lugar de la infección, así como de la sensibilidad de las bacterias a los diferentes fármacos.

Tratamiento

Existen diferentes tipos de probióticos vaginales según las cepas bacterianas que contienen y la forma de administración. Algunos ejemplos son:

  • Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus gasseri: estas cepas ayudan a prevenir y tratar la candidiasis y otras infecciones fúngicas.
  • Saccharomyces boulardii: es un tipo de levadura que se puede tomar en forma de polvo o cápsulas orales. Tiene propiedades antidiarreicas y antifúngicas.
  • Lactobacillus y Bifidobacterium: Son dos géneros de bacterias que se pueden encontrar en varios productos probióticos, tanto orales como vaginales. Tienen efectos beneficiosos para el sistema digestivo y el sistema inmunitario, así como para prevenir y tratar las infecciones vaginales.

No todos los probióticos vaginales tienen la misma eficacia ni seguridad, por lo que es necesario dar al paciente consejo farmacéutico.

Algunos de los antibióticos más utilizados en España para tratar las ITU son:

  • Nitrofurantoína: es un antibiótico oral que se usa para tratar las ITU no complicadas (cistitis aguda). Se toma durante 5 a 7 días y tiene una buena actividad frente a E. coli y otras bacterias comunes. A veces se emplea en tratamientos de mantenimiento o prevención durante seis semanas o más. Hay que avisar a la paciente de que tiñen la orina de naranja.
  • Fosfomicina: es un antibiótico oral que se usa como una dosis única para tratar las ITU no complicadas (cistitis aguda). Tiene una amplia actividad frente a muchas bacterias, incluyendo algunas resistentes a otros fármacos. Actualmente es el de primera elección por su eficacia y por la facilidad de cumplir el tratamiento; uno o dos días. También existe la presentación en cápsulas cada ocho horas.
  • Sulfametoxazol-trimetoprima: es un antibiótico oral indicado para tratar las ITU no complicadas (cistitis aguda) y algunas ITU complicadas. Tiene una buena actividad frente a E. coli y otras bacterias comunes. Casi relegado al baúl de los recuerdos, se vuelve a utilizar por la aparición de cepas resistentes a otros. Hay pautas cortas de tres días, y algunas de diez y veinte días.
  • Quinolonas: norfloxacino y ciprofloxacino de elección. Son antibióticos orales o intravenosos para tratar las ITU complicadas o recurrentes. Tienen una alta actividad frente a Enterobacteriaceae y otros bacilos gramnegativos.
  • Cefalosporinas: son antibióticos intravenosos indicado para el tratamiento de las ITU graves o resistentes a otros fármacos. Tienen una alta actividad frente a muchas bacterias grampositivas y gramnegativas. Algunos ejemplos son la ceftriaxona y la cefotaxima. Reservados casi en exclusiva al medio hospitalario.

Y, ¿qué hacemos desde el mostrador? ¿Qué recomendar a quien viene pidiendo ayuda quince minutos antes del cierre de la farmacia y con el centro de salud cerrado? Porque las mujeres saben perfectamente los síntomas. Y la ley nos multa si dispensamos antibióticos sin receta. Es un dilema ético sabiendo que, o se va a unas saturadas urgencias donde esperará varias horas, o la cita en primaria puede ser al cabo de varios días y, en el peor de ambos casos, la paciente se queda sin tratamiento unos días, con el peligro de que se complique la ITU.

Aviso: si habla de sangre en orina, sí o sí, debe acudir a urgencias.

Opción legal: acudir a compuestos de venta libre que combatan la infección:

  • Los proantocianosidos (PAC) son compuestos que se encuentran en algunas plantas como el arándano rojo y que pueden ayudar a prevenir las ITU al impedir que las bacterias se adhieran a las paredes de la vejiga. No hay una dosis estándar de PAC para tratar o prevenir las ITU, pero algunos estudios sugieren que se necesitan al menos 36 mg al día para tener un efecto protector.  Los PAC no sustituyen a los antibióticos en el tratamiento de las infecciones urinarias y pueden interactuar con algunos medicamentos como los anticoagulantes, los antiinflamatorios o las quinolonas.
  • La manosa es un tipo de azúcar simple que se encuentra en algunas frutas y verduras. Se ha demostrado que puede ayudar a prevenir y tratar las infecciones urinarias causadas por la bacteria E. coli. La manosa actúa interfiriendo en la adhesión de la bacteria al revestimiento del tracto urinario, evitando así que se multiplique y cause inflamación e infección. La manosa no sustituye a los antibióticos en el tratamiento de las infecciones urinarias y puede tener algunos efectos secundarios como diarrea o aumento de los niveles de azúcar en sangre.

Opción menos legal…

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Halley
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