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Artículos farmacéuticos Consejo farmacéutico T. Digestivo | Diarrea del viajero: un desafío común para los aventureros

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Índice

Susagna Lucas, farmacéutica

Explorar nuevos destinos es una de las experiencias más emocionantes y enriquecedoras que podemos tener. Sin embargo, a veces, nuestra aventura puede verse empañada por un problema de salud común como es la diarrea del viajero. Este inconveniente afecta a un gran número de personas en todo el mundo y puede tener un impacto significativo en la calidad de la experiencia de viaje.

En este artículo, profundizaremos sobre la diarrea del viajero, desde sus causas y síntomas hasta su prevención y tratamiento, brindando así a los farmacéuticos la información necesaria para desempeñar su labor y ayudar a los viajeros a mantenerse saludables y más seguros durante sus aventuras.

Prevalencia y factores de riesgo

La diarrea del viajero es una de las consultas de salud más frecuentes entre los turistas, afectando hasta al 40% de ellos durante o después de su viaje. Este problema se puede manifestar en cualquier momento del viaje o hasta dos semanas después del regreso, por lo que puede ocasionar cambios en la ruta. La causa principal suele ser por la ingesta de agua o alimentos contaminados debido a unas condiciones higiénicas deficientes del lugar de destino.

La prevalencia de la diarrea del viajero varía según el país de visita con diferentes zonas de riesgo identificadas en todo el mundo. En general, las áreas menos desarrolladas, como África, Asia y América Latina, tienen una incidencia más alta, con tasas de prevalencia que pueden superar el 20%. En contraste, las zonas más desarrolladas, como Europa, América del Norte y Australia, tienden a tener una incidencia más baja, con tasas inferiores al 8%. Entre estos extremos se encuentran las zonas de riesgo intermedio, como Rusia, Europa del Este y algunas áreas de América del Sur, donde la incidencia oscila entre el 8% y el 20%.

El conocimiento del lugar de destino ayuda a los farmacéuticos a tomar decisiones específicas en el mostrador para proporcionar un manejo adecuado de la enfermedad antes, durante y después del viaje.

Existen otros factores que influyen en la incidencia de la diarrea, como la duración del viaje, el tipo de viaje y las características individuales del viajero. Además, aquellos que participan en actividades de aventura o que visitan destinos remotos, pueden estar más expuestos a padecerla que aquellos que eligen complejos turísticos dónde se mantienen unas mejores condiciones higiénicas.

Asimismo, los grupos de riesgo como los niños, los ancianos y las personas con sistemas inmunológicos comprometidos, pueden tener un mayor riesgo de sufrir diarrea del viajero y experimentar síntomas más graves.

Causas y síntomas

La diarrea del viajero puede ser causada por una variedad de patógenos, incluidas bacterias, virus, protozoos y, en casos raros, helmintos.

Entre las bacterias, destacan Escherichia coli, Campylobacter, Salmonella y Shigella, transmitidas principalmente a través de alimentos y agua contaminados. Los virus más relevantes son el norovirus y el rotavirus, mientras que entre los protozoos se encuentran Giardia lamblia, Entamoeba histolytica y Cyclospora.

Estos patógenos pueden provocar síntomas gastrointestinales tales como urgencia para defecar, fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal y heces acuosas. Suelen aparecer dentro de las 12 a 72 horas posteriores a la ingestión de alimentos o agua contaminada y pueden persistir durante 3-4 días.

Además, su gravedad puede variar según el patógeno responsable y el estado de salud general del individuo.

Complicaciones y derivación médica

Si bien la mayoría de los casos de diarrea del viajero son leves y se resuelven por sí solos en pocos días, ciertos síntomas pueden indicar complicaciones que pueden requerir de atención médica.

La derivación médica es crucial para garantizar un manejo adecuado de la enfermedad, donde entre los criterios importantes a considerar se incluyen: fiebre superior a 38ºC, diarrea persistente, presencia de sangre o moco en heces, vómitos que no cesan y signos de deshidratación, tales como sed extrema, sequedad en la boca, fatiga, mareos y orina oscura.

En estos casos, el farmacéutico juega un papel muy importante con el reconocimiento de síntomas de alarma y debe proceder a la derivación médica para su evaluación y tratamiento adicionales. Una atención médica oportuna puede ayudar a prevenir complicaciones graves y garantizar una recuperación rápida y completa del viajero afectado.

Intervención farmacéutica

El farmacéutico desempeña una función fundamental en la prevención de la diarrea del viajero. Desde el mostrador, podemos ofrecer consejos prácticos y básicos para nuestros clientes viajeros como:

  • Evitar el consumo de alimentos crudos.
  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Beber agua siempre embotellada.
  • Evitar el hielo, los lácteos artesanales y los zumos naturales.
  • Pelarse la fruta uno mismo.

Puede causarla una variedad de patógenos, incluidas bacterias, virus, protozoos y, en casos raros, helmintos

Además, podemos recomendar la asistencia a la clínica del viajero ya que, según el destino, el paciente puede obtener indicaciones sobre si existe una vacunación obligatoria o recomendada antes del viaje, lo cual puede ayudar a prevenir diferentes enfermedades.
El tratamiento de la diarrea del viajero se centra en aliviar los síntomas y prevenir la deshidratación, siendo este último el factor más importante. Desde la oficina de farmacia, se pueden ofrecer diversas estrategias para abordar esta afección.

  1. Rehidratación: Las sales de rehidratación oral (SRO) son fundamentales para reponer los líquidos y electrolitos perdidos debido a la diarrea y prevenir la deshidratación. Estas soluciones contienen mezclas de azúcares y sales minerales para su correcta reposición y están disponibles en forma de polvo para ser mezcladas con agua. Además de las SRO, se recomienda beber mucha agua, caldos claros y jugos diluidos. Es importante evitar la cafeína y el alcohol, ya que pueden empeorar la deshidratación.
  2. Control de los síntomas: Se pueden utilizar antidiarreicos como la loperamida o el racecadotrilo para reducir la frecuencia de las deposiciones y aliviar los calambres abdominales. Sin embargo, deben usarse como tratamiento de emergencia y con precaución, ya que no son aconsejables en casos de fiebre alta o presencia de sangre en las heces. Además, se recomienda seguir una dieta suave y baja en fibra durante unos días, incluyendo alimentos como arroz, plátanos, compotas de manzana y tostadas. Estos alimentos pueden ayudar a reducir la irritación intestinal y mejorar la consistencia de las heces.
  3. Uso de probióticos: Algunos estudios sugieren que ciertas cepas de probióticos pueden ayudar a restaurar el equilibrio de la flora intestinal y reducir la duración de la diarrea del viajero. Las cepas más respaldadas por evidencia científica son Lactobacillus ramnosus GG, Lactobacillus acidophilus y Sacharomyces boulardii. Sin embargo, se requieren más estudios para respaldar su eficacia en el tratamiento de esta afección.
  4. Antibióticos: El uso de antibióticos está reservado para casos graves o persistentes y solo debe ser administrado bajo prescripción médica. En situaciones donde la diarrea del viajero es causada por bacterias específicas como Salmonella o Shigella, los antibióticos pueden recetarse para acelerar la recuperación del paciente. Sin embargo, su uso debe ser validado por un médico.
    Para finalizar, y según lo descrito en este artículo, podemos concluir que la diarrea del viajero es un problema común que puede afectar a cualquier persona que se aventura fuera de su entorno habitual. Sin embargo, con la orientación adecuada y una intervención farmacéutica oportuna, se pueden minimizar los riesgos permitiendo a los viajeros disfrutar de su experiencia con mayor seguridad.

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Halley
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