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Consejo farmacéutico Mente | Ictus: cómo reconocer los síntomas y actuar a tiempo

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Índice

Cada año, alrededor de 120.000 personas sufren un ictus en España. Muchas de ellas llegan al hospital demasiado tarde, no porque el sistema falle, sino porque nadie a su alrededor supo identificar lo que estaba pasando. El cerebro tolera muy mal la falta de riego sanguíneo: los daños se acumulan por minutos, y la diferencia entre recuperarse sin secuelas o quedarse con una discapacidad permanente depende, en gran medida, de lo rápido que actúe quien está al lado. Conocer los síntomas del ictus no es solo información médica, es una habilidad práctica que puede salvar una vida.

Cómo identificar un ictus

Síntomas principales del ictus

Los síntomas del ictus aparecen de golpe, sin aviso previo y sin causa aparente. No hay un dolor que vaya creciendo ni una molestia que empeore a lo largo del día: en cuestión de segundos, algo falla. Por eso la comunidad neurológica lleva décadas insistiendo en que la población general aprenda a identificar esas señales de alarma con una regla sencilla: F.A.S.T., o en español, CARA-BRAZO-HABLA-TIEMPO.

La regla nació en los años noventa para que cualquier persona, sin formación médica, pudiera actuar en los primeros minutos de un accidente cerebrovascular. Y funciona: permite identificar entre el 85 y el 88% de los ictus que afectan a la circulación anterior del cerebro. Su limitación es que puede pasar por alto hasta un 14% de los casos, sobre todo los que afectan a la parte posterior del cerebro, los que causan mareos o pérdida de visión sin debilidad evidente. Por eso algunos protocolos ya la amplían añadiendo equilibrio y visión al listado, aunque el principio sigue siendo el mismo: ante la duda, llama al 112 sin esperar.

Identificar bien cada señal puede marcar la diferencia entre recuperarse sin secuelas o quedar con una discapacidad permanente.

Parálisis facial (Cara)

Característica Ictus (parálisis central) Parálisis de Bell (parálisis periférica)
Afectación de la frente Respetada. El paciente puede arrugar la frente del lado afectado Afectada. El paciente no puede arrugar la frente ni levantar la ceja
Afectación del párpado Cierre del ojo conservado o levemente reducido Imposibilidad de cerrar el ojo completamente (lagoftalmos)
Afectación de la comisura labial Caída de la comisura contralateral al hemisferio lesionado Caída de la comisura ipsilateral al nervio afectado
Inicio Brusco, en segundos o minutos Progresivo, a lo largo de horas o días
Causa Lesión en la corteza motora o vía corticobulbar del hemisferio cerebral Inflamación o lesión del nervio facial (VII par craneal) en su trayecto periférico

Cuando se produce un ictus en el hemisferio cerebral, las vías que controlan la musculatura facial quedan interrumpidas de un lado. El resultado es visible a simple vista: un lado del rostro cae, el labio se tuerce hacia abajo, el párpado se entorna sin que la persona pueda controlarlo. Si le pides que sonría, la comisura de un lado no sube. Si le pides que enseñe los dientes, la asimetría es inmediata. Es un signo que no engaña, y en el entorno prehospitalario se usa como uno de los tres criterios de la Escala de Ictus Prehospitalaria de Cincinnati, validada en estudios con más de 1.300 pacientes.

Hay un detalle que no todo el mundo conoce y que sí distingue a un ictus de una parálisis facial periférica como la parálisis de Bell: en el ictus, la frente se salva. El paciente puede arrugar la frente del lado afectado porque el músculo frontal recibe señales de ambos hemisferios cerebrales, no solo del dañado. En la parálisis de Bell, en cambio, toda la hemicara queda inmovilizada, incluida la frente y el párpado, porque el nervio facial está lesionado en su trayecto periférico. Si ves que alguien tiene la cara caída pero puede levantar la ceja del mismo lado, estás ante algo muy distinto a un ictus. Si no puede hacerlo, actúa de inmediato.

El entumecimiento facial, aunque menos llamativo que la caída visible, tiene el mismo significado clínico.

Debilidad motora (Brazos)

La hemiparesia o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo es el síntoma más frecuente al inicio de un ictus: aparece en entre el 65 y el 80% de los casos. Sucede porque las fibras de la vía motora se cruzan en el bulbo raquídeo, de modo que el hemisferio derecho controla el hemicuerpo izquierdo y viceversa. Un infarto en la arteria cerebral media izquierda, que es una de las más afectadas, producirá debilidad en el brazo y la pierna derechos, a menudo acompañada de dificultad para hablar.

La prueba que puedes hacer en casa o en la calle es directa: pide a la persona que extienda ambos brazos hacia delante con las palmas hacia arriba y que cierre los ojos. Si hay debilidad, uno de los brazos empezará a caer o a girar hacia dentro en menos de diez segundos. No hace falta ningún instrumento. El adormecimiento también cuenta: si la persona dice que siente el brazo o la pierna «como dormida» de forma repentina y sin haber estado en una postura incómoda, es una señal que no debes ignorar. A veces la debilidad en la pierna es el síntoma dominante, y el paciente nota que arrastra el pie o que no puede sostener su propio peso al levantarse.

Alteración del habla (Habla)

Característica Afasia Disartria
Qué es Trastorno del lenguaje: el paciente no puede encontrar las palabras, construir frases o comprender lo que le dicen Trastorno motor de la articulación: el paciente sabe lo que quiere decir pero no puede pronunciarlo con claridad
Cómo suena Frases incompletas, palabras sin sentido, silencios largos o habla fluida pero incomprensible Voz arrastrada, pastosa o nasal, como si tuviera la boca anestesiada. El contenido es correcto pero la pronunciación falla
Área cerebral implicada Corteza del hemisferio dominante (izquierdo en diestros): área de Broca (expresión) o área de Wernicke (comprensión) Vías motoras subcorticales, tronco del encéfalo o cerebelo. Puede aparecer en ictus de cualquier hemisferio
¿El paciente es consciente de su error? Depende del tipo: en la afasia de Broca, sí; en la de Wernicke, generalmente no percibe que lo que dice no tiene sentido Sí. El paciente entiende perfectamente y es consciente de que no articula bien, lo que genera mucha frustración

El lenguaje es una de las funciones cerebrales más complejas, y por eso es especialmente vulnerable cuando el ictus afecta al hemisferio dominante, que en más del 95% de las personas diestras es el izquierdo. La alteración puede presentarse de dos formas muy distintas, aunque para el testigo ambas resultan igualmente alarmantes.

La primera es la afasia: el paciente no encuentra las palabras, habla con frases cortas y telegráficas o, al contrario, emite palabras sin sentido que él mismo no parece entender. Hay casos en los que la persona habla con fluidez pero lo que dice es incomprensible, porque la lesión afecta al área de comprensión. La segunda forma es la disartria: el paciente sabe exactamente lo que quiere decir, pero las palabras salen arrastradas, pastosas, como si tuviera la boca anestesiada. Aquí el problema no es el lenguaje en sí, sino el control motor de la musculatura que articula los sonidos.

Ambas pueden coexistir. Y ambas son señales de que algo grave está pasando en el cerebro en ese momento.

Pérdida de visión repentina

La pérdida súbita de visión en un ictus no siempre se parece a lo que la gente imagina. No es necesariamente quedarse ciego de golpe. Puede ser una visión borrosa que aparece de repente en uno de los ojos, una imagen doble, o perder la mitad del campo visual sin que al principio sea obvio que algo falta. Esta última forma se llama hemianopsia homónima y ocurre cuando el infarto afecta al lóbulo occipital, que procesa la información visual. El paciente no ve el lado derecho o izquierdo de la escena, pero a veces tarda en darse cuenta porque el cerebro tiende a «rellenar» los huecos.

Hay otro patrón que merece atención especial: la amaurosis fugax, una pérdida de visión monocular transitoria que la gente describe como una cortina oscura que baja y vuelve a subir en segundos o minutos. Es indolora y puede parecer algo sin importancia, pero en realidad es una señal de alerta de estenosis en la arteria carótida del mismo lado y obliga a una evaluación urgente. La diplopía o visión doble, especialmente si va acompañada de otros síntomas, orienta hacia un ictus en la circulación posterior, en el tronco del encéfalo o el cerebelo.

Inestabilidad y mareos

El vértigo aislado pocas veces indica un ictus. Pero el vértigo que aparece de repente acompañado de dificultad para caminar, visión doble, dificultad para tragar o debilidad en alguna extremidad es otra historia completamente distinta. En esos casos, hay que pensar en un ictus de fosa posterior, que afecta al cerebelo o al tronco del encéfalo, estructuras encargadas de coordinar el movimiento y el equilibrio.

El ejemplo más conocido es el síndrome de Wallenberg, producido por la oclusión de una arteria que irriga el bulbo raquídeo. El paciente presenta vértigo intenso, dificultad para tragar, ronquera, hipo persistente y una sensación extraña: nota la cara entumecida en el lado donde está la lesión, pero el cuerpo lo tiene entumecido en el lado contrario. Es una combinación que no tiene explicación habitual, y que un neurólogo identifica de inmediato.

La ataxia de la marcha en el contexto de un ictus cerebeloso puede ser el único síntoma visible al principio. La persona se tambalea, choca con las paredes, no puede andar en línea recta. A veces lo confunden con una borrachera.

Dolor de cabeza explosivo

Hay cefaleas y hay cefaleas. Un dolor de cabeza tensional aparece gradualmente, oprime los dos lados de la cabeza, es molesto pero tolerable y responde al paracetamol. Lo que ocurre en la cefalea en trueno es radicalmente diferente: alcanza su máxima intensidad en menos de un minuto, a menudo en segundos, y la gente que la sufre la describe invariablemente como el peor dolor de cabeza de su vida. Es un dolor que no se parece a ningún otro que hayan tenido antes.

Este tipo de cefalea explosiva es la señal de alarma más importante de una hemorragia subaracnoidea, que ocurre cuando se rompe un aneurisma y la sangre invade el espacio que rodea el cerebro. Es una emergencia con una mortalidad muy elevada en las primeras horas. La tomografía craneal realizada en las primeras seis horas desde el inicio tiene una sensibilidad cercana al 100% para detectarla, pero después su fiabilidad disminuye. Si el dolor se acompaña de rigidez en el cuello, fotofobia, vómitos o pérdida breve de conciencia, la sospecha es aún mayor.

No lo tomes como una migraña sin más. Ante un dolor de cabeza de estas características, la única respuesta correcta es llamar al 112.

Protocolo de actuación rápida en caso de ictus

Saber reconocer un ictus es la mitad del trabajo. La otra mitad es saber exactamente qué hacer en los siguientes minutos, porque cada decisión que tomes en ese momento tiene consecuencias directas sobre lo que le ocurrirá al paciente.

¿Crees que alguien está sufriendo un ictus? Actúa así

1

Llama al 112 de inmediato

Di «sospecha de ictus». El operador activará el Código Ictus antes de llegar al hospital. No lleves al paciente tú en coche.

2

Anota la hora exacta

Registra el momento en que empezaron los síntomas o la última vez que la persona estaba bien. Este dato determina si puede recibir trombólisis o trombectomía.

3

No le des nada por la boca

Ni agua, ni comida, ni aspirina ni ningún otro medicamento. El reflejo de deglución puede estar alterado. La aspirina puede empeorar un ictus hemorrágico.

4

Colócala en posición segura

Túmbala con la cabeza ligeramente elevada (unos 30°) y afloja la ropa del cuello. Si vomita, gírala de lado. Habla con calma, no la dejes sola.

Aunque los síntomas desaparezcan, acude igualmente a urgencias. Puede tratarse de un Ataque Isquémico Transitorio (AIT), que en los casos de mayor riesgo se asocia a un 8% de probabilidad de ictus mayor en las siguientes 48 horas.

Llama al 112

Lo primero, sin excepción, es llamar al 112. No al médico de cabecera, no a un familiar que vive cerca, no intentar llevar tú mismo al paciente al hospital en coche. El motivo es concreto: cuando llamas al 112 con sospecha de ictus, los servicios de emergencias pueden activar el Código Ictus antes de llegar al hospital, lo que significa que el equipo de neurología ya estará avisado y preparado cuando el paciente cruce la puerta de urgencias. Ese aviso previo reduce los tiempos de forma que ningún traslado particular puede igualar. En hospitales con protocolos bien engrasados, el tiempo entre la llegada del paciente y la administración del tratamiento puede estar por debajo de los 30 minutos. Llevarlo tú en coche, aunque el hospital esté cerca, elimina esa ventaja por completo.

Anota la hora de inicio

Mientras esperas a los servicios de emergencia, hay algo que puedes hacer y que tiene un valor clínico enorme: anotar la hora exacta en que empezaron los síntomas, o la última vez que viste a la persona completamente normal. Los tratamientos de reperfusión que pueden salvar el cerebro de un daño permanente tienen ventanas de tiempo muy estrictas. La trombólisis intravenosa con alteplasa solo puede administrarse si han transcurrido menos de 4,5 horas desde el inicio de los síntomas. La trombectomía mecánica, que consiste en extraer el coágulo mediante un catéter, puede aplicarse hasta 24 horas después en pacientes seleccionados, pero siempre que se conozca el momento de inicio. Si no sabes cuándo empezó todo, el margen de actuación se reduce drásticamente.

No administres nada

Este punto genera más dudas de las que parece. Mucha gente sabe que la aspirina se usa en el infarto de miocardio y asume que también sirve en el ictus. Es un error que puede tener consecuencias graves. Hasta un 20% de los ictus son de origen hemorrágico, es decir, causados por una rotura de un vaso sanguíneo, no por un coágulo. En ese caso, la aspirina no solo no ayuda, sino que puede empeorar activamente la hemorragia. Sin una tomografía craneal, es imposible saber de qué tipo es el ictus. Así que la norma es clara: ningún medicamento oral antes del diagnóstico. Tampoco agua, ni comida, ni nada por la boca, porque el reflejo de deglución puede estar alterado sin que sea evidente y el paciente puede aspirar el líquido hacia los pulmones sin que nadie lo note.

Mantén la calma

Recuesta a la persona en una posición cómoda, preferiblemente tumbada con la cabeza y los hombros ligeramente elevados, alrededor de 30 grados, y afloja cualquier ropa que le oprima el cuello o el pecho. Si en algún momento vomita, colócala de lado para evitar una aspiración. Habla con ella con tranquilidad aunque no pueda responderte bien: puede que esté consciente y entendiendo todo aunque no pueda expresarlo, y el pánico alrededor solo empeora la situación. No la dejes sola.

Importante

Aunque los síntomas desaparezcan por completo al cabo de unos minutos, acudir a urgencias sigue siendo obligatorio. Lo que puede haber ocurrido es un Ataque Isquémico Transitorio (AIT), a veces llamado ictus leve, en el que la interrupción del flujo sanguíneo fue breve y el tejido cerebral no llegó a dañarse de forma permanente. Pero el riesgo de sufrir un ictus mayor en las horas o días siguientes es muy real: puede alcanzar el 8% en las primeras 48 horas en los casos de mayor riesgo. El AIT no es un alivio, es una advertencia que exige evaluación médica urgente, siempre.

Factor de riesgo Criterio Puntuación
Edad (Age) 60 años o más 1 punto
Tensión arterial (Blood pressure) Presión sistólica ≥140 mmHg o diastólica ≥90 mmHg 1 punto
Síntomas clínicos (Clinical features) Debilidad unilateral
Alteración del habla sin debilidad
2 puntos
1 punto
Duración de los síntomas (Duration) 60 minutos o más
Entre 10 y 59 minutos
2 puntos
1 punto
Diabetes Diagnóstico previo de diabetes 1 punto
Interpretación del resultado (riesgo de ictus a 48 horas)
Riesgo bajo Puntuación 0 – 3 1,0%
Riesgo moderado Puntuación 4 – 5 4,1%
Riesgo alto Puntuación 6 – 7 8,1%

Bibliografía

  1. Ministerio de Sanidad de EspañaEstrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Actualización 2024. Documento oficial con los datos epidemiológicos nacionales sobre incidencia, mortalidad y cobertura del Código Ictus en España. https://www.sanidad.gob.es/areas/calidadAsistencial/estrategias/ictus/docs/Estrategia_en_Ictus_del_SNS._Actualizacion_2024_accesible.pdf
  2. Sociedad Española de Neurología (SEN)29 de octubre de 2025: Día Mundial del Ictus. Nota de prensa con datos actualizados sobre la utilización del Código Ictus en España y el porcentaje de población que no identifica los síntomas. https://www.sen.es/saladeprensa/pdf/Link491.pdf
  3. Aroor S. et al.BE-FAST (Balance, Eyes, Face, Arm, Speech, Time). Reducing the Proportion of Strokes Missed Using the FAST Mnemonic. Publicado en Stroke (AHA Journals, 2017). Estudio que valida la ampliación de la regla FAST a BE-FAST y cuantifica el porcentaje de ictus no detectados con cada versión. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/STROKEAHA.116.015169
  4. National Center for Biotechnology Information (NCBI) – StatPearlsAphasia. Revisión clínica actualizada sobre afasia y disartria en el contexto del ictus, incluyendo las áreas cerebrales implicadas y la prevalencia del trastorno del lenguaje como síntoma inicial. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK559315/
  5. National Center for Biotechnology Information (NCBI) –
  6. StatPearlsLateral Medullary Syndrome (Wallenberg Syndrome). Revisión clínica del síndrome de Wallenberg, utilizada para la descripción del ictus de fosa posterior y sus síntomas característicos. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK551670/

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